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Los vecinos de Ceuta desmienten la «normalidad» del Gobierno tras la crisis migratoria

Los residentes de Ceuta desmienten el relato oficial y describen una ciudad con centenares de migrantes en la calle, centros de acogida colapsados y un despliegue militar que no cesa.

Los vecinos de Ceuta desmienten la «normalidad» del Gobierno tras la crisis migratoria
Los vecinos de Ceuta desmienten el relato del Gobierno: «Hablan de normalidad y esto parece un campo de refugiados»
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La ciudad autónoma de Ceuta sigue lejos de recuperar la normalidad después de la entrada masiva de migrantes registrada el pasado jueves, pese a que el Gobierno central insiste en que la situación es de normalidad. Los vecinos, sin embargo, describen un escenario bien distinto: centenares de personas permanecen en las calles, en la playa y en los montes de la ciudad, mientras los militares patrullan de forma constante. «Esto parece un campamento de refugiados», resume un ciudadano ceutí.

La situación resulta especialmente visible en la playa del Trampolín, donde se concentran centenares de migrantes. Unos descansan en la arena, otros incluso juegan al balón bajo la atenta mirada de los militares, que intentan retenerlos para evitar que se desplacen al centro de la ciudad, a las barriadas o al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Ese centro supera con creces su capacidad: cuenta con 512 plazas y alberga a más de mil residentes. También hay grupos numerosos en la carretera de Benítez, que conduce al CETI, y en la carretera de la pedanía de Benzú, próxima a la frontera de Beliones.

Muchos de los migrantes que han optado por quedarse en Ceuta carecen de comida y bebida, lo que ha disparado la preocupación entre los residentes por posibles problemas de seguridad. En el barrio de El Sarchal, uno de los más afectados, aseguran que los migrantes campan a sus anchas por la única carretera que da acceso a las playas. «Quedan muchísimos inmigrantes en la escollera, el monte, los acantilados… No hay pánico como en los primeros días, pero sí mucha inseguridad», lamenta un vecino. Otro vecino es todavía más rotundo: «¿Qué normalidad va a haber con los BMR por todo Ceuta? Las calles están llenas, colas en los supermercados… Esto parece un campamento de refugiados, no hay normalidad, evidentemente».

La crisis ha dejado además un balance trágico. El Gobierno de la ciudad autónoma ha elevado a 88 el número de personas que han aparecido muertas en las inmediaciones del espigón fronterizo del Tarajal como consecuencia de la entrada masiva. Los cuerpos han sido trasladados, en su mayoría, a las dependencias del antiguo Hospital Militar de la ciudad, convertido en una morgue improvisada.

Las autoridades tampoco coinciden con el relato oficial. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, del PP, estima que quedan en la ciudad entre 3.000 y 5.000 migrantes y ha insistido en que la localidad todavía no ha vuelto a la normalidad. El delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, sitúa la cifra en unos 2.500. Pérez ha reconocido que «todavía no se ha recuperado la normalidad» y que los migrantes que permanecen en Ceuta «son un exceso para la capacidad que tiene la ciudad para atenderlos», en contra de lo que se asegura desde el Gobierno central.

La presión sobre los servicios de acogida es extrema. El consejero de Presidencia y Gobernación de Ceuta, Alberto Gaitán, ha explicado que 862 menores migrantes han sido acogidos en la ciudad. «La capacidad ordinaria que nos atribuye el Ministerio es de 29. Estamos hablando, por tanto, de una sobreocupación de casi el 3.000 por ciento», ha señalado, y ha advertido de que la cifra podría aumentar en los próximos días. El CETI, según Gaitán, está «absolutamente colapsado» y alrededor de un millar de personas acampan en sus inmediaciones.

Mientras tanto, las Fuerzas Armadas han intensificado los traslados de migrantes de vuelta a la frontera del Tarajal. En la mañana de este lunes, unidades militares transportaron a centenares de personas magrebíes en camionetas hasta el paso fronterizo, donde descendieron y cruzaron a Marruecos por su propio pie. Efectivos de Regulares y de La Legión también se dirigieron a Benzú, donde retuvieron a un grupo de más de 50 migrantes y los subieron a dos furgones militares con destino al Tarajal. Una ONG ceutí ha denunciado la presión ejercida sobre los migrantes y ha asegurado que estos traslados «no son retornos voluntarios».

La combinación de migrantes sin atender, centros saturados y un despliegue militar permanente mantiene viva la inquietud entre los residentes. Los vecinos consultados insisten en que la crisis sigue abierta, con cientos de personas escondidas en rocas, acantilados y playas para evitar ser devueltas a Marruecos, y advierten de que, mientras tanto, no se puede hablar de normalidad.