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Torre Pacheco, un año después de la oleada xenófoba: la integración sigue siendo una asignatura pendiente

Un año después de los disturbios racistas en Torre Pacheco, la comunidad migrante aún enfrenta desconfianza y discriminación. El informe de OBERAXE reveló que el 91% de los mensajes de odio se dirigieron a personas del norte de África, y solo el 22% del contenido fue retirado por las plataformas.

Torre Pacheco, un año después de la oleada xenófoba: la integración sigue siendo una asignatura pendiente
Torre Pacheco, un año después de la 'caza' al migrante: “Somos de aquí, pero todavía nos ven como extranjeros”
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Un año después de que centenares de ultras llegaran a Torre Pacheco (Murcia) espoleados por mensajes de odio que llamaban a la «cacería» de migrantes, la calma ha vuelto al municipio, pero la integración sigue siendo una asignatura pendiente. Los vecinos de origen migrante aseguran que, aunque llevan años viviendo en la localidad, todavía son vistos como extranjeros y sufren la desconfianza de una parte de la población. «La mayoría piensa que estamos invadiendo su país o quitándoles el trabajo», explica Nabil Moreno, presidente de la Comunidad Islámica Al Manar de Torre Pacheco.

Los disturbios se desencadenaron el 9 de julio de 2025, tras la agresión a Domingo, un anciano de 69 años. El suceso fue utilizado como detonante por grupos de extrema derecha, que difundieron a través de canales y perfiles en redes sociales llamamientos explícitos a perseguir a personas migrantes. Durante varios días, Torre Pacheco dejó de ser un pueblo agrícola para convertirse en el escenario de una persecución xenófoba. Centenares de ultras llegaron al municipio, mientras los vecinos de origen migrante se encerraban en sus casas por miedo a ser atacados.

«Todo el mundo tenía miedo por la noche, a las siete la gente ya estaba entrando en su casa», recuerda Nabil. «Los niños estuvieron una semana sin salir en pleno verano, sin disfrutar de sus vacaciones. Yo tuve que irme a la baja una semana, explicarle a mi jefe que no podía trabajar teniendo al lado de mi casa a gente armada». El presidente de la comunidad islámica confiesa que llegó a temer la vuelta de los ultras, y que durante los peores momentos del conflicto echó en falta el respaldo del resto de vecinos: «Si hubieran salido más españoles aquí con nosotros, no hubiera pasado nada».

Un informe del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, analizó el periodo entre el 6 y el 22 de julio de 2025 y detectó 138.204 comentarios de discurso de odio racista y xenófobo en redes sociales en apenas dos semanas. De todo ese contenido, las plataformas solo retiraron el 22%. El estudio concluyó que el 91% de los mensajes de odio tuvieron como objetivo a personas del norte de África.

Torre Pacheco es un municipio de 40.000 habitantes en el que conviven 99 nacionalidades diferentes. La economía local está fuertemente vinculada al campo, y un alto porcentaje de los trabajadores son migrantes. «Estas son las condiciones que en su día alentaron a algunos colectivos de ultraderecha», explica Andrés Pedreño, profesor de Sociología en la Universidad de Murcia (UMU). «Los disturbios fueron un problema importado, los ultras podrían haber invadido cualquier otro municipio, pero lo ocurrido expuso la fragilidad de la integración en la localidad».

La semana pasada, Vox volvió a explotar un altercado en Torre Pacheco, en el que el presunto agresor atacó en repetidas ocasiones a otro hombre con un martillo en la cabeza y después agredió con una botella rota en el cuello a un tercer hombre. El alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca (PP), señaló a este diario que «no es exclusivo de Torre Pacheco que haya heridos graves en una pelea». Nabil Moreno, por su parte, pide que no se generalice: «No hay que meter a todo el mundo en el mismo saco».

En la cafetería de la Comunidad Islámica Al Manar, situada a las afueras de Torre Pacheco, se sirve té con menta y dulces típicos de Marruecos. «Distribuyen el pan marroquí, hacen dulces, cordero asado por encargo. También se celebran bodas. Antes esta era la única sala en todo el Campo de Cartagena, ahora hay muchas más», explica Nabil. «Ante todo somos de este pueblo, somos vecinos. Somos ciudadanos de aquí, tenemos hijos nacidos aquí y ahora vamos con la segunda generación».

Moustafa, otro vecino, señala que la Glorieta de la Tinaja es una frontera invisible que divide al municipio: «Ellos [la población blanca] viven ahora en una urbanización. Antes, en el barrio de San Antonio estaban las casas de los locales, que acabaron comprando los migrantes». A su juicio, «la convivencia no ha cambiado desde el año pasado». Nabil coincide: «Cada uno va haciendo su vida, te ven como extranjero. Y lo peor de todo, te meten en el mismo saco que una persona que hace las cosas mal».

Pese a todo, Nabil insiste en que Torre Pacheco es un pueblo tranquilo y que la violencia no representa a la mayoría de sus habitantes. «Vino mucha gente de fuera, ultras y algunos marroquíes a buscar líos, pero esto es un pueblo tranquilo, no somos gente violenta», afirma. «Hay que ayudar al pueblo, seas de donde seas. Si pasa algo en España y necesitan sangre, soy el primero en donarla. No hay que distinguir entre españoles y no españoles. Somos de aquí y hay que ayudar en lo que haga falta».

Autor

Redactora cultural

Beatriz Fuentes cubre para Claroscuro Fans actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.