Taina Tervonen visibiliza a los «vigías» anónimos que asisten a migrantes en las fronteras europeas
La periodista franco-finlandesa Taina Tervonen publica «Los vigías. Cinco centinelas de las fronteras», un libro que da voz a ciudadanos anónimos que alertan sobre naufragios y apoyan la búsqueda de desaparecidos en el Mediterráneo, mientras critica el endurecimiento de las políticas migratorias europeas.

La periodista franco-finlandesa Taina Tervonen ha publicado recientemente «Los vigías. Cinco centinelas de las fronteras» (Errata Naturae), un libro que retrata la labor de cinco personas anónimas que trabajan en la sombra para asistir a migrantes en las rutas hacia Europa. La obra surge de una llamada de Marie Consnay, una de las vigías, quien alertó a Tervonen sobre varios naufragios ocurridos en pocos días con un elevado número de fallecidos y desaparecidos. A partir de ese contacto, la autora decidió explorar una forma diferente de contar la realidad migratoria, alejada de la cobertura mediática convencional.
Los protagonistas del libro son ciudadanos comunes que un día decidieron actuar por iniciativa propia: alertan sobre embarcaciones en peligro, apoyan la búsqueda de migrantes desaparecidos y ofrecen información a familias angustiadas. Tervonen explica que estas personas, al principio, querían mantener el anonimato, pero finalmente accedieron a compartir sus experiencias para visibilizar los problemas que enfrentan los migrantes. «Es un libro particular si lo comparo con mis otros trabajos», señala la autora, quien suele escribir sobre sus incertidumbres al observar la realidad, pero en esta ocasión se centró en las historias de estos vigilantes anónimos.
La periodista, que ha cubierto temas migratorios durante 25 años en Finlandia y Francia, reconoce que la cobertura de esta cuestión se ha vuelto cada vez más difícil. «Tanto en Finlandia como en Francia fue muy difícil, imposible, escribir sobre esto», afirma. Por ello, optó por un enfoque narrativo que incluye un libro, un podcast y una futura película. A través de las voces de los vigías, la obra aborda preguntas incómodas: ¿qué se le dice a un padre que busca a su hija desaparecida tras un naufragio? ¿Por qué ese padre solo puede recurrir a una persona anónima que atiende el teléfono en sus ratos libres? ¿Por qué hay cientos de naufragios de los que no se sabe nada?
Tervonen subraya que su labor periodística no se identifica con el activismo, aunque reconoce que la frontera entre ambos puede ser permeable. En ocasiones, familias de migrantes le han pedido información o contactos en países que conoce bien. «En esos casos, dejo que la información circule, me parece algo natural, no es activismo», aclara. Por ejemplo, un contacto en Senegal le solicitó ayuda para una familia que quería confirmar si su hijo estaba en una cárcel española tras viajar en cayuco. La periodista facilitó contactos, pero insiste en que su trabajo no es encontrar a la persona perdida, a diferencia de la labor de los vigías.
La autora también reflexiona sobre el impacto de su trabajo y el de otros periodistas en las políticas migratorias europeas. «No ha servido para que haya un cambio en las políticas. De hecho, se han vuelto más restrictivas, más estrictas, más violentas en toda Europa», lamenta. A pesar de ello, considera fundamental abordar estas cuestiones porque la migración es «una de las grandes preguntas abiertas para las sociedades occidentales y africanas». Además, señala que estos temas tampoco suelen cubrirse en los países de origen, lo que deja un vacío informativo.
El libro de Tervonen no solo denuncia la falta de humanidad en las fronteras, sino que también destaca la importancia del trabajo de ONG y asociaciones para evitar que la situación empeore. «Tenemos que abrir una ventana a un universo paralelo y oculto, hacernos preguntas que quizás no nos estamos haciendo», afirma. La obra, que combina investigación y reporterismo, busca ofrecer una mirada más profunda sobre el proceso migratorio, más allá de las noticias puntuales que suelen dominar los medios.
«Los vigías» se suma a otros trabajos de Tervonen, como «Las fosas de Franco» y «La tumba de un bebé», en los que la autora explora las consecuencias de la violencia y la desaparición. En esta ocasión, el foco está en las personas que, desde el anonimato, intentan mitigar el sufrimiento de quienes arriesgan su vida en el Mediterráneo. La periodista concluye que, aunque las políticas migratorias se endurecen, la labor de estos centinelas demuestra que aún hay espacio para la solidaridad y la humanidad en las fronteras europeas.


