Muerte de una joven y 435 denuncias marcan el fin del festival Motorbeach en Soria
El festival Motorbeach en Vinuesa (Soria) cierra tras la muerte accidental de una joven de 24 años, dos heridos graves, tres motos robadas y 435 denuncias administrativas. El alcalde reconoce una «pérdida de confianza» y el aforo se superó ampliamente.

El festival Motorbeach, que durante cinco años convirtió el municipio soriano de Vinuesa en el epicentro del motor, ha celebrado su última edición marcada por una tragedia y un balance de incidentes que ha llevado a los organizadores a anunciar su cierre definitivo. La muerte accidental de una joven de 24 años, dos heridos graves en otros tantos accidentes, el robo de tres motocicletas y la apertura de 435 expedientes administrativos por parte de la Guardia Civil han sentenciado una cita que, según las autoridades locales, perdió todo control.
El suceso más grave ocurrió el viernes, cuando una joven asturiana de 24 años chocó con su moto de gran cilindrada contra un turismo dentro del recinto del festival. La gravedad de las heridas obligó a su traslado en helicóptero medicalizado al Hospital Universitario de Burgos, donde falleció al día siguiente. La víctima llevaba una bandera de Marruecos anudada al cuello que, según las primeras investigaciones, pudo engancharse en la rueda trasera de la motocicleta, aunque las causas exactas del accidente aún son investigadas por la Guardia Civil.
Además de este trágico incidente, en la madrugada del sábado al domingo se registraron dos nuevos accidentes dentro del recinto. A las 3:55 horas, una motocicleta sufrió una caída cuyo conductor resultó herido de gravedad y fue trasladado al Hospital Santa Bárbara de Soria. Esa misma madrugada, otra persona resultó herida de carácter menos grave en un accidente distinto, también en el interior del recinto. Los tres siniestros ocurrieron en un espacio que, según los organizadores, debía albergar a un máximo de 4.000 personas, pero que, a juzgar por las imágenes y testimonios de asistentes, superó ampliamente esa cifra.
El alcalde de Vinuesa, Juan Ramón Soria Marina (PP), ha reconocido que se ha producido «una importante pérdida de confianza» tras los sucesos del fin de semana. El edil, que en ediciones anteriores había defendido el festival por su impacto económico —estimado entre 3 y 3,5 millones de euros en la comarca—, ha señalado que «parece que no se han cumplido los límites de aforo acordados, ni se han desarrollado los servicios y las medidas de seguridad necesarias para una cita como esta». Soria Marina ha trasladado sus condolencias a la familia de la joven fallecida y ha asegurado que el Ayuntamiento analizará lo ocurrido para evitar que se repita.
La Guardia Civil, que desplegó un dispositivo especial durante los cuatro días de actividad, ha confirmado que en la reunión de coordinación de seguridad previa al evento se trabajó con una previsión de unas 4.000 personas ofrecida por la organización, «una cifra que, a la vista del desarrollo del festival, fue superada ampliamente». En su balance final, el instituto armado ha contabilizado 435 denuncias administrativas, la mayoría relacionadas con infracciones de tráfico y con las condiciones administrativas de las motocicletas, muchas de las cuales carecían de la ITV en vigor. Además, se han denunciado tres robos de motos, otra apareció quemada y se localizó una furgoneta que había sido robada en Madrid el pasado 3 de julio.
Testimonios de asistentes y de la influencer motera Aitana Full, que acudió por primera vez al festival, reflejan el ambiente de descontrol. Full, que cuenta con 84.000 seguidores en Instagram, ha denunciado que «como idea es brutal, pero este año no ha salido bien, se ha desmadrado». La influencer ha afirmado que «he pasado miedo al volver andando desde la zona de conciertos hasta la de acampada, porque no se veía nada y no había zonas acotadas». Otro asistente, conocido como Willy_Foxx, ha compartido un video en el que muestra su decepción: «Me gusta la idea de la ciudad sin ley y la caña, pero una cosa es caña, motos y gasolina y otra distinta que sea un lugar petado de gente, sin nada preparado, donde la peña se cruza sin casco, reventando motores, y que parece más una rave que un festival de motos».
Muchas de las actividades previstas en el programa del festival terminaron suspendidas por falta de seguridad, según han confirmado fuentes de la organización. El propio comunicado de despedida de los organizadores, difundido el domingo, anunciaba que la edición de 2026 sería la última de Motorbeach en Soria, en el privilegiado entorno del embalse de la Cuerda del Pozo. Sin embargo, incluso si cambiaran de idea, el alcalde ha dejado claro que el Ayuntamiento de Vinuesa no tiene intención de conceder una nueva licencia. «Ahora lo fundamental es analizar qué ha ocurrido», ha insistido Soria Marina, quien ha recordado que el municipio, de apenas 850 habitantes, había apostado por el festival como motor económico, pero que la tragedia de este año ha roto cualquier posibilidad de continuidad.
El balance de la Guardia Civil también incluye la intervención de un transportista que cuadruplicó la tasa de alcohol y volcó un camión que transportaba mercancías peligrosas en Langa de Duero, aunque este incidente ocurrió fuera del recinto del festival. Las autoridades han subrayado que el dispositivo de seguridad trabajó «hasta donde pudimos para intentar que hubiera los menos accidentes posibles», pero reconocen que la magnitud de la afluencia y la falta de control interno hicieron imposible evitar la tragedia.


