Среда, 29 Июль 2026Cultura · actualidad · contradiccionesÚltimas noticias
Buscar
SociedadLectura

La solidaridad se desborda en Venezuela tras el doble terremoto

Miles de venezolanos se han organizado para ayudar a los afectados por los terremotos que han dejado más de 2.200 fallecidos y 11.000 heridos, con iniciativas que van desde la cocina de alimentos hasta la creación de plataformas para localizar desaparecidos.

La solidaridad se desborda en Venezuela tras el doble terremoto
Una ola de solidaridad desborda Venezuela tras los terremotos: "La puerta de mi casa está abierta para el que quiera venir a cocinar"
AudioEscuchar este artículo

El doble terremoto que sacudió Venezuela hace más de una semana ha desatado una ola de solidaridad sin precedentes entre la población. Miles de personas se han volcado para ayudar de innumerables formas a un país sumido en el dolor, donde ya se contabilizan 2.295 fallecidos, 11.267 heridos y un número todavía indeterminado de desaparecidos. La catástrofe ha movilizado a ciudadanos de todos los sectores, que han desarrollado decenas de iniciativas para aportar su granito de arena en medio de la tragedia.

Los informáticos han creado páginas web para ubicar a desaparecidos, los ingenieros realizan inspecciones gratuitas de edificios, y los sastres y costureras cosen ropa y cobijas para quienes lo perdieron todo. Los que trabajan con metal construyen literas y otros fabrican bolsas mortuorias. Padres y educadores hacen lo posible por sacar una sonrisa a los niños en parques y refugios, mientras que madres donan leche materna y monjas han ofrecido sus conventos para cuidar de menores huérfanos. Veterinarios atienden gratuitamente a las mascotas, y sanitarios y voluntarios se entregan al límite para salvar vidas.

Alejandra González es una de esas personas que reúne cada día a sus amigos en su casa, ubicada en Caracas, para preparar comida para los afectados y los rescatistas. «En muchos de los lugares a donde llevan a las personas rescatadas no hay manera de cocinar. También ocurre que los insumos los reparten entre los afectados y los rescatistas se quedan sin comida después de haber pasado horas sacando a la gente que estaba bajo los escombros», relata. Aunque también ha ayudado con la donación de suministros y la distribución de alimento para mascotas, ahora se centra al 100% en entregar comida preparada.

«Comenzamos a hacer la comida tres personas y todo salía de nuestro bolsillo. Después se integraron más amigos y ahora tenemos un grupo de WhatsApp con 15 personas», continúa la joven. Aunque no todos pueden ir a cocinar a su casa cada día, aportan monetariamente para comprar los alimentos. «El lunes los rescatistas de Los Palos Grandes necesitaban 300 platos. Eran las 10 de la noche y todavía no habían comido. Les habían prometido comida que nunca llegó. Nosotros se la entregamos a medianoche», cuenta. También ha entregado platos preparados en San Bernardino y Quinta Crespo.

Alejandra quiso llevar comida hasta La Guaira, la zona más afectada por los potentes seísmos, pero a pesar de haber tramitado el permiso para acceder, las autoridades no se lo permitieron. «No estaban dejando pasar, pero logré mandarla con otras personas. Al parecer dejan pasar en la madrugada antes de que salga el sol», relata. Siempre trata de preparar al menos 100 comidas al día, aunque falten manos. «La puerta de mi casa está abierta para el que quiera venir a cocinar», sostiene. Y agrega: «Vemos que están dando muchos sándwiches y arepas. Eso está bien porque rinde, pero la gente no se siente bien alimentada, por eso decidimos hacer arroz con pollo y pasta con carne. El lunes cuando llegamos y dijimos que traíamos pasta casi nos la arrancan de las manos».

Durante los primeros días después de los seísmos, la solidaridad desbordó las zonas más afectadas, pero también generó algunos problemas de organización. «El segundo día salí con mis primos a repartir comida caliente y gracias a Dios todo el mundo hizo lo mismo. Pero, al final, la voluntad sin orden es caos. Y fue lo que pasó», afirma Juan García, nombre ficticio de un voluntario. Recuerda que cada vez que ofrecía comida a personas afectadas, estas le decían que ya habían comido. «Todo el mundo estaba en la calle obstaculizando», agrega. A partir de entonces, decidió empezar a realizar las entregas con información verificada al momento «para poder ayudar y no estorbar».

Juan notó el mismo problema entre los voluntarios que se desplazaron a varias zonas de Caracas para recoger escombros. «No son lo suficientemente organizados. No descansan, por lo que su trabajo disminuye. Y aún así no quieren ser relevados. Al final no ayudan, ciertamente estorban», critica. Sin embargo, afirma que con el paso de los días la gente ha ido entendiendo cómo debía actuar. Destaca que en San Bernardino, donde hay cientos de personas trabajando, «hay mucho orden y voluntad». Para él, la clave está en las personas que coordinan los esfuerzos: «Son líderes de primera».

La mirada también está puesta en los menores. Poco después de que llegaran los voluntarios a las zonas afectadas, se crearon las primeras webs para reportar a los desaparecidos. Ante la cantidad de niños que continúan bajo los escombros y las denuncias en redes sociales de menores rescatados a los que se les habría perdido el rastro, Jheniree Gomes y su esposo decidieron crear la plataforma Venezuela SOS - Niños del Terremoto con el fin de establecer un registro de los menores. «Al principio no comprendía la magnitud de la situación, pero a medida que fui viendo las imágenes, testimonios e información sobre personas desaparecidas, especialmente niños atrapados o separados de sus familias, sentí una enorme preocupación. Como madre, la situación me afectó profundamente. Hablé con mi esposo y decidimos que, desde nuestros conocimientos y capacidades, debíamos intentar ayudar», dice.

Autor

Cronista deportivo

Bruno Lozano cubre para Claroscuro Fans actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.