El PP aclara que no recortará el sueldo de los trabajadores con bajas justificadas
El Partido Popular sale al paso de la polémica generada por las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo sobre el absentismo laboral y asegura que no modificará las prestaciones de quienes estén de baja médica justificada. La formación defiende que su objetivo es combatir el fraude y reforzar los controles, no penalizar a los enfermos.

El Partido Popular ha tratado de sofocar la intensa polémica desatada tras las declaraciones de su líder, Alberto Núñez Feijóo, sobre el absentismo laboral y las bajas médicas. La formación conservadora ha salido en tromba para aclarar que en ningún caso plantea recortar el sueldo o las prestaciones de los trabajadores que se encuentren de baja justificada. Fuentes de la dirección del PP han sido tajantes: «Nunca» se tocarán esos derechos si llegan al Gobierno.
La controversia estalló el martes, durante una intervención de Feijóo ante el Círculo de Empresarios Vascos en Bilbao. El líder de la oposición denunció que el índice de ausencias diarias se sitúa en máximos históricos, con 1,6 millones de personas de baja cada día, lo que supone un coste superior a los 30.000 millones de euros. En ese contexto, calificó el absentismo de «cáncer que no se puede pagar» y se comprometió a atajarlo «con o sin acuerdo» con los sindicatos. La frase que encendió a la izquierda fue: «Si en los convenios de empresa se pacta que una persona que no va a trabajar cobre lo mismo que cuando va a trabajar, ¿qué quieren que les diga?». Añadió que la Administración Pública permite que un ciudadano se dé de baja «sin justificación» y siga cobrando el mismo sueldo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue el primero en reaccionar en redes sociales: «Quien llama cáncer a las bajas laborales y propone que los trabajadores enfermos cobren menos deja claro de qué lado está». El mensaje fue replicado por numerosos cargos socialistas, que acusaron al PP de querer recortar derechos laborales. Ante la escalada, la cúpula del PP activó una estrategia de contención. El vicesecretario de Economía, Juan Bravo, realizó una intensa gira mediática este miércoles en varias televisiones para clarificar la postura del partido. Bravo admitió que «quizá no hemos sido capaces de explicarlo muy bien» y subrayó que el foco está en el absentismo no justificado y el fraude, no en las bajas por enfermedad. «Si alguien no va a trabajar por cuestiones no justificadas debe tener consecuencias», afirmó, y añadió que es necesario «sentarse y llegar a acuerdos» con los sindicatos.
El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, que superó un cáncer hace pocos meses, también intervino para denunciar la «manipulación» del debate. «Es imposible abrir un debate serio en este país sin que se manipule», escribió en X. Por su parte, el portavoz en el Congreso, Miguel Tellado, defendió que «quienes madrugan y trabajan son los primeros interesados en combatir el fraude para poder coger una baja laboral cuando la necesiten sin perder derechos».
El choque político se intensificó con mensajes de alto voltaje. El ministro de Transportes, Óscar Puente, recordó a Feijóo que se había ausentado de casi el 60% de las votaciones del Congreso y que suspendió el segundo debate de la campaña electoral por una lumbalgia. Los populares respondieron aludiendo al «fraude» laboral del hermano de Pedro Sánchez, pendiente de sentencia, y a los «cinco días de reflexión» que se tomó el jefe del Ejecutivo tras la imputación de su esposa.
La polémica ha puesto sobre la mesa un debate complejo. Según la normativa actual, salvo que el convenio colectivo lo complemente, el trabajador que solicita una baja no cobra nada entre el primer y el tercer día; del cuarto al vigésimo día recibe el 40% de su salario, y a partir del día 21, el 75%. La intención del PP, según fuentes de Génova, no pasa por modificar esos baremos, sino por reforzar los controles y la inspección para detectar posibles fraudes, así como impulsar incentivos para reducir la tasa de absentismo. Feijóo puso como ejemplo su etapa al frente del Insalud, que describió como «una fábrica de bajas» donde era «muy difícil que un médico no le dé la baja a un colega».
El debate ha permitido a Feijóo alinearse con el discurso del presidente de la patronal, Antonio Garamendi, que lleva tiempo denunciando el elevado absentismo. Sin embargo, la forma en que el líder del PP planteó el asunto ha generado un enorme ruido político y ha obligado al partido a desplegar una intensa labor de aclaración. La dirección popular insiste en que su objetivo es combatir el fraude y no penalizar a los trabajadores que realmente están enfermos, pero la polvareda levantada evidencia la sensibilidad del tema en un año preelectoral.


