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El Athletic cae 3-1 en Marsella y deja dudas antes de la Liga

El primer gran examen internacional del Athletic de Edin Terzić terminó con derrota ante el Olympique de Marsella. El partido también estuvo marcado por restricciones a los distintivos rojiblancos entre los aficionados desplazados.

El Athletic cae 3-1 en Marsella y deja dudas antes de la Liga
Aurelien Meunier - PSG / Diario AS
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El Athletic Club salió de Marsella con dos sensaciones difíciles de separar. En el césped, el equipo de Edin Terzić perdió 3-1 ante el Olympique de Marsella y encajó su primera derrota de la pretemporada. Fuera del campo, el viaje estuvo condicionado desde antes del inicio por las medidas comunicadas a los seguidores rojiblancos sobre el uso de símbolos del club en el entorno del Stade Vélodrome.

El resultado fue claro. El Olympique comenzó con más intensidad, presionó mejor y castigó pérdidas del Athletic en zonas comprometidas. Gomes abrió el marcador para los franceses después de una recuperación cerca del área. Oihan Sancet empató al aprovechar un balón suelto dentro de la zona de remate, pero Paixão devolvió la ventaja al conjunto local antes del descanso. M’Madi cerró el 3-1 en la segunda parte tras una transición rápida.

Para el Athletic, el amistoso suponía un cambio de escala. La preparación de Terzić había avanzado con buenos resultados frente a rivales de menor exigencia. Marsella era el primer gran examen internacional del verano y el contexto del Vélodrome elevó la presión de una noche que, aunque no repartía puntos, sí debía ofrecer respuestas sobre el nivel real del equipo.

Las respuestas fueron mixtas. El Athletic tuvo fases de posesión y consiguió igualar el marcador, pero le costó convertir el control en ocasiones. También sufrió cuando el Olympique aceleró la presión y atacó el espacio alrededor del área. Álex Padilla tuvo que intervenir varias veces y fue uno de los jugadores que evitó que la diferencia creciera.

La derrota no convierte una pretemporada positiva en un fracaso. Sí cambia el tono. Hasta ahora, el nuevo proyecto podía apoyarse en victorias, goles y una progresión relativamente cómoda. El 3-1 muestra que ante un rival de mayor ritmo la distancia entre una salida limpia y una pérdida peligrosa se reduce drásticamente. También obliga a revisar cómo se protege la frontal y cómo se coordina la primera presión.

El viaje tuvo además un componente social poco habitual para un amistoso. Antes del encuentro, Diario AS informó de que los aficionados del Athletic desplazados a Marsella habían recibido la indicación de no portar ni exhibir camisetas, bufandas, banderas u otros distintivos rojiblancos dentro del estadio ni en sus inmediaciones. El medio explicó que la medida se vinculaba a decisiones de las autoridades francesas y a preocupaciones de seguridad.

Ese detalle altera la experiencia normal de seguir a un club. Para un aficionado, una camiseta o una bufanda no es solo una prenda: es una forma de pertenencia. Viajar a un partido y tener que ocultarla convierte el fútbol en algo distinto, porque la identidad visual que normalmente une a una grada pasa a considerarse un posible factor de riesgo.

La situación también recuerda que la relación entre clubes y aficiones no se limita al marcador. Los desplazamientos europeos, incluso en pretemporada, se organizan en un entorno donde intervienen seguridad, autoridades locales, historia de enfrentamientos anteriores y decisiones operativas del estadio. Cuando esas variables cambian, la experiencia del seguidor cambia con ellas.

En el plano deportivo, el Athletic tendrá una oportunidad inmediata para responder. Su último amistoso está fijado para el viernes 14 de agosto contra el Atalanta en Bérgamo. Será otro rival de nivel alto y otra prueba fuera de casa. Cinco días después de Marsella, Terzić podrá comprobar si el equipo ha corregido parte de lo que falló en el Vélodrome.

La proximidad de la Liga aumenta el valor del diagnóstico. En agosto, ningún entrenador quiere llegar perfecto; quiere llegar sabiendo dónde están los problemas. El Athletic encontró varios en Marsella: dificultades para superar una presión intensa, menor contundencia en las áreas y momentos de fragilidad defensiva. También encontró una reacción con el gol de Sancet y un portero capaz de sostener al equipo cuando el partido se complicó.

El 3-1 es, por tanto, más útil si se lee como una advertencia que como una sentencia. La pretemporada sirve precisamente para enfrentar un proyecto nuevo a escenarios incómodos antes de que empiece la competición real. Marsella proporcionó uno dentro y fuera del campo. El siguiente paso del Athletic será demostrar que sabe convertir esa incomodidad en ajustes concretos.