Trump siembra dudas sobre el sistema electoral de EE.UU. al recuperar el bulo del fraude de 2020 y acusar a China
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una serie de acusaciones sin pruebas contra el sistema electoral del país, recuperando el bulo del fraude de 2020 y señalando a China como responsable de su derrota, en un intento de presionar al Congreso para que apruebe su reforma electoral.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en entredicho la integridad del sistema electoral estadounidense a solo cuatro meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato. En una comparecencia televisada y sin preguntas, Trump recuperó el bulo del fraude electoral de 2020, cuando perdió frente a Joe Biden, y acusó a China de haber contribuido a su derrota, sin aportar ninguna prueba que respalde sus afirmaciones.
Durante su intervención, Trump calificó el sistema electoral de Estados Unidos como «peor que en cualquier país del tercer mundo», afirmando que «no hay ningún país del tercer mundo con elecciones como las nuestras». Estas declaraciones se produjeron ante unas 55 personas presentes, entre ellas el vicepresidente, JD Vance; la directora de Gabinete, Susie Wiles; el secretario de Estado, Marco Rubio; y otros altos cargos de su administración. El público estalló en aplausos al finalizar el discurso.
Trump anunció la publicación de documentos censurados que, según él, «revelan vulnerabilidades alarmantes» en la infraestructura electoral del país. Afirmó que estos documentos demuestran que China llevó a cabo «la mayor filtración de datos electorales de la historia», obteniendo 220 millones de archivos de votantes estadounidenses. También señaló que miembros del «Estado Profundo» trabajaron para ocultar la injerencia china en las elecciones de 2020, aunque no presentó evidencia concreta de estas acusaciones.
El presidente aseguró que los informes de la CIA indicaban que, desde mediados de 2018, la política del Partido Comunista Chino era utilizar a todos los elementos nacionales y extranjeros que se oponían a él para reducir sus votos y lograr su renuncia o impedir su reelección. Según Trump, «el Gobierno chino quería que el presidente estadounidense perdiera las siguientes elecciones» porque él había sido «astuto» con ellos al imponer aranceles y fortalecer el ejército.
Trump también mencionó un supuesto intento de China de fabricar papeletas ilegales para Joe Biden, así como la vulnerabilidad de las máquinas de votación electrónica y los sistemas de recuento de votos. Aseguró que adversarios como Rusia, China, Irán y Corea del Norte tienen la capacidad de vulnerar la infraestructura electoral estadounidense, calificando esto como «una amenaza cibernética dirigida al corazón mismo de nuestra democracia».
Estas acusaciones forman parte de una estrategia para presionar al Congreso a que apruebe la «Save America Act», una reforma electoral que Trump ha impulsado. En su discurso, afirmó que, según una revisión del Departamento de Seguridad Nacional, se identificaron aproximadamente 278.000 personas no ciudadanas registradas para votar en elecciones federales, aunque no proporcionó detalles sobre cómo se llegó a esa cifra.
Las declaraciones de Trump han generado preocupación entre expertos y defensores de la democracia, que señalan que estas afirmaciones sin fundamento socavan la confianza pública en el sistema electoral. La Casa Blanca no ha aclarado si Trump apoya a algún candidato en las elecciones de mitad de mandato, mientras que el presidente continúa utilizando su plataforma para difundir teorías conspirativas que ya habían sido desmentidas en el pasado.
El contexto de estas acusaciones se remonta a las elecciones de 2020, cuando Trump perdió frente a Joe Biden y alegó, sin pruebas, un fraude generalizado. Desde entonces, ha mantenido esta narrativa, que ha sido rechazada por múltiples tribunales y por el propio Departamento de Justicia. Ahora, a pocos meses de las elecciones legislativas, Trump busca reactivar esta controversia para movilizar a su base electoral y presionar por cambios en la legislación electoral.
La comunidad internacional también ha reaccionado con escepticismo ante las afirmaciones de Trump. China ha negado categóricamente cualquier interferencia en las elecciones estadounidenses, calificando las acusaciones de «infundadas» y «parte de una campaña de desprestigio». Por su parte, analistas políticos advierten que este tipo de retórica podría tener consecuencias graves para la estabilidad democrática del país, especialmente en un momento de polarización política.
En resumen, la comparecencia de Trump ha reavivado el debate sobre la seguridad electoral en Estados Unidos, aunque sin aportar pruebas concretas que respalden sus afirmaciones. Mientras tanto, el presidente continúa utilizando su influencia para cuestionar la legitimidad del sistema electoral, en un movimiento que muchos consideran una estrategia política para consolidar su poder y desviar la atención de otros temas.


