Sánchez formó parte del equipo del PSOE que gestionó el voto exterior en las elecciones de 2005
Pedro Sánchez participó en el equipo de campaña del PSOE que movilizó el voto exterior en Galicia en 2005, lo que permitió arrebatar la Xunta a Manuel Fraga. El voto de los emigrantes, ahora en el centro del debate por la Ley de Nietos, fue clave para aquel resultado.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, formó parte del equipo de campaña del PSOE que en las elecciones autonómicas gallegas de 2005 gestionó el voto exterior y contribuyó a que los socialistas arrebataran la Xunta a Manuel Fraga, según ha revelado una investigación periodística. Aquellos comicios marcaron un punto de inflexión en la política gallega al romper la mayoría absoluta que el Partido Popular mantenía desde 1989.
El equipo, dirigido por José Blanco, entonces secretario de Organización del PSOE, se desplazó desde Madrid para coordinar la estrategia electoral en Galicia. Entre sus integrantes se encontraba un joven Pedro Sánchez, que ejercía como asesor junto al actual ministro Óscar López y a Antonio Hernando, ambos posteriormente altos cargos en el Ejecutivo de Sánchez. La presencia de estas figuras emergentes reflejaba la apuesta del partido por renovar su liderazgo.
El voto de los emigrantes gallegos resultó determinante en aquellos comicios. Manuel Fraga había obtenido 37 escaños, a solo uno de la mayoría absoluta, mientras que el candidato socialista Emilio Pérez Touriño logró 25. La clave residió en el recuento del voto exterior en la provincia de Pontevedra, donde el PP obtuvo 15.361 votos (49,7%) frente a los 13.518 del PSOE (43,7%). Sin embargo, la diferencia de 8.000 votos no fue suficiente para que los populares mantuvieran el poder, ya que los socialistas triplicaron sus papeletas procedentes del extranjero.
La mayoría de esos votos llegaron desde Argentina, país que actualmente registra un millón de solicitudes de nacionalidad española al amparo de la Ley de Memoria Democrática, conocida como Ley de Nietos. Cuando ese proceso culmine, Argentina se convertirá en la tercera ciudad española por población de nacionalizados, lo que implicará un incremento significativo del censo electoral de españoles residentes en el exterior.
Las sospechas de fraude marcaron aquellos comicios, como ya había ocurrido en anteriores elecciones por las denuncias sobre el voto de emigrantes fallecidos. El entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y Emilio Pérez Touriño protagonizaron vivos debates en el Parlamento gallego sobre la transparencia del proceso. La polémica en torno al voto exterior ha resurgido con fuerza tras la aprobación en 2022 de la Ley de Memoria Democrática, que ha permitido una nacionalización masiva de descendientes de españoles emigrados a América en el siglo XIX.
La instrucción aprobada por Sofía Puente, hermana del ministro y entonces directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública del Ministerio de Justicia, reinterpretó el contenido de la norma para extender el derecho a la nacionalidad. Mientras la ley solo contemplaba la adquisición para hijos y nietos de exiliados, la instrucción permite obtener el pasaporte a los nacidos fuera de España de padres o abuelos originariamente españoles, lo que en la práctica incluye hasta tataranietos sin necesidad de acreditar las razones de la emigración.
El impacto en el censo electoral es evidente. El PSOE ha sido la fuerza más votada en el exterior en los cuatro últimos procesos electorales autonómicos: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. La estrategia del partido, según fuentes internas, se centra en movilizar el voto exterior en provincias pequeñas, donde menos papeletas separan a los socialistas del PP, para arañar mayorías a los populares.
La participación de Sánchez en aquel equipo de campaña de 2005 ha cobrado relevancia en el contexto actual, cuando el voto de los emigrantes vuelve a estar en el centro del debate político. La Ley de Nietos, impulsada por el Gobierno, ha generado controversia por la posibilidad de que miles de nuevos nacionalizados puedan influir en futuros resultados electorales, especialmente en territorios donde la diferencia de votos es reducida.
El caso ilustra cómo el voto exterior ha sido un factor recurrente en la política española, con episodios de polémica que se remontan a décadas atrás. La gestión de ese voto, tanto en 2005 como en la actualidad, sigue siendo un tema sensible que enfrenta a los principales partidos y que probablemente marcará la agenda política en los próximos meses.


