Sánchez evita mencionar los casos de corrupción en su balance anual y se centra en economía y clima
El presidente del Gobierno dedicó su comparecencia de 75 minutos a destacar datos económicos y la emergencia climática, sin aludir a las condenas de Ábalos o su hermano, ni al juicio de Begoña Gómez. Solo respondió a preguntas de los periodistas sobre estos asuntos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha empleado su comparecencia de balance del curso político en destacar los logros económicos y la emergencia climática, sin mencionar ni una sola vez los casos de corrupción que afectan a su círculo más cercano. Durante 75 minutos, Sánchez desplegó una avalancha de datos sobre crecimiento, empleo y energías renovables, y pidió un pacto de Estado frente a los incendios forestales, que este año han calcinado más de 170.000 hectáreas. Sin embargo, no dedicó ni un minuto a la condena a 24 años de prisión de José Luis Ábalos, a la sentencia por prevaricación de su hermano David Sánchez ni a las investigaciones que implican al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, o a su esposa, Begoña Gómez.
En la ronda de preguntas, los periodistas abordaron al presidente sobre el caso Zapatero y la condena a su hermano. Sánchez defendió a ambos: afirmó que su hermano «habla ruso, inglés, francés, italiano y ha dedicado toda su vida a formarse» y que, en un sistema garantista, tiene derecho a recurrir. Sobre Begoña Gómez, que se enfrenta a un juicio oral por presunta malversación y tráfico de influencias, aseguró que se conocieron cuando tenían 30 años y que ella «llevaba más de 10 años en su empresa» antes de renunciar en 2018 para evitar conflictos de interés. «No es la mujer del presidente, es Begoña Gómez», sentenció, y preguntó retóricamente si la pareja de un presidente debe renunciar a su carrera profesional.
El presidente vinculó su discurso a lo que denominó «la agenda del sentido común», con referencias constantes a los recortes de la etapa de Mariano Rajoy. Destacó que España «lleva casi tres años siendo la gran economía europea que más crece», con cifras que multiplican por cinco el crecimiento de Italia, por cuatro el de Alemania y por tres el de Francia. También presumió de haber realizado «la mayor rebaja de impuestos en la electricidad de la historia» y de haber incrementado la aportación de las renovables al mix energético del 40% al 60% desde 2018. Sánchez arremetió contra el PP por el «impuesto al sol» y por «pactar con la ultraderecha el parón a las renovables».
La única mención a la corrupción en su intervención fue el anuncio de la aprobación de la Ley Orgánica de Integridad Pública en el Consejo de Ministros. Sánchez reconoció que el PSOE carece de suficientes apoyos parlamentarios para sacarla adelante y pidió «voluntad de diálogo» a las fuerzas políticas. No obstante, el presidente afirmó que con esta ley el Gobierno ha puesto en marcha la totalidad de las medidas del Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción que anunció hace un año, tras la imputación de Santos Cerdán. La realidad, según fuentes parlamentarias, es que el 90% de aquellas medidas siguen sin cumplirse al estar bloqueadas en el Congreso.
En materia climática, Sánchez insistió en la necesidad de un pacto de Estado frente a la emergencia y calificó el negacionismo climático como «el peor de los combustibles». Afirmó que el Gobierno «nunca va a escatimar recursos» para combatir los incendios, pero la Oficina Española para el Cambio Climático recortó su gasto un 60% el año pasado, un dato que el presidente no mencionó. La comparecencia concluyó con un llamamiento a la oposición para sumarse a las políticas de transición ecológica y con la defensa de su gestión frente a lo que describió como una «década de recortes» del anterior Ejecutivo del PP.


