Sánchez acusa a varios gobiernos europeos de «atacar» a España y pide una reunión urgente de ministros de Interior
El presidente del Gobierno envía una carta a Bruselas tras la crisis migratoria de Ceuta, denuncia una reacción «desigual» de los socios europeos y logra la convocatoria de una reunión extraordinaria de ministros de Interior para el martes.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha enviado una carta a los máximos representantes de la Unión Europea para denunciar que varios gobiernos comunitarios han «optado por atacar» a España tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta. En la misiva, remitida este sábado, el jefe del Ejecutivo reclama la convocatoria urgente de una videoconferencia extraordinaria de los ministros de Interior del bloque con el fin de acordar una respuesta común ante situaciones de esta naturaleza. La presidencia irlandesa del Consejo de la UE, que ejerce funciones de mediación, ha confirmado que la reunión se celebrará el próximo martes.
La carta está dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin. Sánchez expresa su «profunda preocupación» por la reacción «bastante desigual» de los Estados miembros ante el incidente ocurrido en la frontera exterior de la Unión, en Ceuta. Según el presidente, la mayoría de los socios ha mostrado apoyo y solidaridad y ha ofrecido ayuda, mientras que otros «han optado por atacar a España y pedir su exclusión temporal del espacio Schengen».
En la misiva, Sánchez defiende la actuación del Gobierno español ante la entrada «irregular e inesperada» de alrededor de 50.000 personas migrantes. Asegura que el control de la frontera se restableció «plenamente» en menos de 48 horas y que ello se logró «en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes y con muy escaso apoyo de otros Estados europeos». Asimismo, sostiene que se ha mantenido la política migratoria «eficaz y basada en la solidaridad» que España ha aplicado de forma constante en los últimos años.
Las tensiones diplomáticas comenzaron el pasado jueves, cuando la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, planteó el cierre del espacio Schengen con España y sugirió que la situación de Ceuta estaba vinculada a la regularización de migrantes impulsada por el Gobierno. Dinamarca y Finlandia secundaron después la petición para que la UE estudie todas las opciones, incluida la exclusión temporal de España. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó al embajador italiano en señal de protesta. El viernes, Italia anunció la suspensión temporal del tratado Schengen y reintrodujo controles en puertos y aeropuertos con España, aunque precisó que serán aleatorios y solo afectarán a ciudadanos que no pertenezcan a la Unión. Albares respondió que «la integridad del espacio está absolutamente garantizada» y pidió acabar con la «confusión interesada».
Sánchez considera en su carta que la actitud de los países críticos, «impulsada por prejuicios, noticias falsas, desconocimiento o intereses políticos», no solo contradice el Derecho de la Unión Europea y el Derecho internacional humanitario, sino que también va contra los intereses a largo plazo de Europa y del «más elemental sentido común». El presidente argumenta que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, que apenas quedan migrantes irregulares sin retornar y que España es, según la agencia europea Frontex, una de las fronteras exteriores menos permeables de la Unión, con un número de entradas irregulares equivalente a la mitad de las registradas en Italia entre 2021 y 2026.
El presidente español concluye que, en el contexto internacional actual, la Unión Europea no puede permitirse «este tipo de reacción egoísta, polarizadora y contraria al Derecho». La reunión solicitada a la presidencia irlandesa tiene como objetivo «establecer una respuesta común ante situaciones de esta naturaleza y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no únicamente de aquellos que se encuentran en la primera línea de la Unión». La confirmación de la cita del martes llega horas después del envío de la carta, en un momento de máxima tensión entre los socios comunitarios por la gestión migratoria.


