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La UEFA y sus federaciones nacionales acuerdan un boicot contra la FIFA

La UEFA y las federaciones de fútbol de Europa han decidido boicotear las competiciones organizadas por la FIFA en protesta por las políticas del organismo presidido por Gianni Infantino. La medida tensa aún más la relación entre ambos entes y amenaza la participación de los equipos europeos en futuros Mundiales.

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La UEFA y las federaciones nacionales que la integran han alcanzado un acuerdo para boicotear las competiciones organizadas por la FIFA, en un nuevo capítulo de la creciente tensión entre el fútbol europeo y el organismo rector del fútbol mundial. La decisión, comunicada tras una reunión de urgencia, supone un desafío directo a la autoridad de Gianni Infantino y amenaza con alterar el calendario internacional, incluidos los próximos Mundiales.

El enfrentamiento entre Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, e Infantino se ha agudizado en los últimos meses. Según informó El País, las federaciones europeas consideran que la FIFA ha adoptado un rumbo autoritario y ha priorizado acuerdos comerciales y políticos por encima de la salud del deporte. En particular, critican la decisión de ampliar el Mundial masculino a 48 equipos y la celebración de torneos en países con dudosos antecedentes en derechos humanos, así como el creciente poder personal de Infantino.

El malestar se ha visto alimentado por la gestión de la FIFA en la organización del Mundial de 2026, cuya sede fue asignada a una candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá. La implicación del entonces presidente estadounidense Donald Trump en la promoción del torneo generó incomodidad en las filas europeas. Medios como El Confidencial han señalado que Infantino basa su estrategia de reelección en el reparto de recursos económicos entre las federaciones miembro, una práctica que la UEFA considera clientelar y contraria a la transparencia.

El boicot acordado por la UEFA implica que las selecciones y clubes europeos no participarán en competiciones organizadas por la FIFA, salvo aquellas que se negocien de forma directa. Esto afectaría a torneos como la Copa Mundial de Clubes, la Copa Confederaciones y, en el extremo, a las eliminatorias para el Mundial. La medida podría desembocar en una ruptura sin precedentes en la historia del fútbol, con dos bloques enfrentados: el europeo, que concentra la mayor parte del poder económico y deportivo, y el resto del mundo, alineado con Infantino.

Desde la UEFA se argumenta que la FIFA ha ignorado repetidamente las peticiones de las federaciones europeas para reformar los estatutos del organismo y establecer un sistema de gobierno más colegiado. «Hay una oposición creciente contra la FIFA», declararon fuentes cercanas a la UEFA al diario El Mundo. «La decisión de boicotear las competiciones no se ha tomado a la ligera, pero consideramos que es el único modo de hacer que la FIFA escuche a sus miembros más importantes».

Por su parte, la FIFA no ha emitido una respuesta oficial, aunque se espera que Infantino intente mediar o presionar a las federaciones para que revoquen el boicot. La situación es especialmente delicada porque el calendario de la Copa del Mundo de 2030 —que se celebrará en España, Portugal y Marruecos, con partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay— depende de la colaboración entre ambas entidades. Si el boicot se mantiene, los equipos europeos podrían quedar excluidos de ese torneo, lo que desvirtuaría su competitividad.

El conflicto también tiene repercusiones políticas. Varios gobiernos europeos han mostrado su apoyo a la UEFA, mientras que otros países ven con recelo la injerencia de la FIFA en asuntos internos. La Comisión Europea sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, dado el impacto que una fractura en el fútbol mundial tendría en los lazos diplomáticos y comerciales.

De momento, las federaciones nacionales han comenzado a informar a sus clubes y seleccionadores sobre las nuevas directrices. La Liga de Campeones y la Liga Europa no se verán afectadas, ya que son competiciones bajo el paraguas de la UEFA. Sin embargo, el futuro de los partidos internacionales amistosos y de las ventanas de selecciones es incierto. Lo que está claro es que el fútbol europeo ha decidido plantar cara a la FIFA y que el próximo capítulo de esta guerra está por escribirse.