Juanma Moreno diseña un nuevo Gobierno andaluz con contrapesos a Vox
El presidente andaluz ultima un Ejecutivo de coalición con Vox que incluirá dos vicepresidencias adicionales para equilibrar la influencia de Manuel Gavira, vicepresidente de la formación de extrema derecha.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se encuentra inmerso en la configuración de su tercer Gobierno autonómico, que previsiblemente dará a conocer entre el jueves y el viernes de esta semana. El nuevo Ejecutivo, fruto del acuerdo de coalición alcanzado con Vox, incluirá la figura de Manuel Gavira como vicepresidente y responsable de una macroconsejería que aglutinará Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local. Sin embargo, el propio Moreno ha anticipado que nombrará uno o dos vicepresidentes adicionales, con el objetivo de servir de contrapeso al dirigente de Vox dentro del gabinete.
La decisión de incorporar más vicepresidencias responde a la necesidad de equilibrar la influencia de Gavira, quien, pese a dirigir un departamento con un presupuesto relativamente modesto —1.200 millones de euros frente a los más de 50.000 millones de las cuentas autonómicas—, ostentará una cartera de gran visibilidad pública. Esta área será clave para proyectar la imagen de Andalucía hacia el exterior, un ámbito que el PP desea mantener bajo control. Moreno, que desde 2019 solo había tenido un vicepresidente —el entonces líder de Ciudadanos, Juan Marín—, busca ahora un esquema que evite desequilibrios internos.
El contexto político ha cambiado significativamente respecto a la anterior legislatura. Mientras que Marín se integró sin fricciones en el Ejecutivo y se alineó rápidamente con las directrices del PP, Gavira representa un socio más complejo. Vox ya ha dado muestras de su perfil exigente: el mismo día de la firma del acuerdo de coalición, el partido de extrema derecha no asistió al acto de homenaje a Blas Infante en el 141 aniversario de su nacimiento, una conmemoración a la que nunca ha acudido. Este gesto, aunque coherente con su línea política, fue interpretado como un primer desaire hacia Moreno y su equipo.
Entre los nombres que podrían ocupar esas vicepresidencias de contrapeso suena con fuerza el de Antonio Sanz, actual consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias y hombre de confianza del presidente andaluz. Sanz, que ha participado en las negociaciones con Vox, cuenta con una larga trayectoria política desde sus inicios como pupilo de Javier Arenas. Si finalmente se designa una tercera vicepresidencia, todo apunta a que recaería en una mujer, probablemente Carolina España, titular de Economía, Hacienda y portavoz del Gobierno, quien ha sido uno de los principales arietes de Moreno en la confrontación con el Ejecutivo central.
El nuevo gabinete estará compuesto por 13 consejerías, según ha adelantado el propio presidente. La creación de la macroconsejería liderada por Gavira obliga a reestructurar competencias que hasta ahora estaban repartidas entre tres departamentos: Desregulación, que gestionaba Antonio Sanz; Justicia y Administración Local, a cargo de José Antonio Nieto; y Turismo, que dirigía Arturo Bernal. Moreno, conocido por no dejar a nadie en la cuneta, busca recolocar a los consejeros que pierden sus carteras, aunque no está claro si será en puestos de similar relevancia o en destinos de menor peso.
Arturo Bernal ya ha manifestado públicamente su deseo de continuar en el Gobierno, tras una gestión turística que ha recibido buenas valoraciones. Por su parte, José Antonio Nieto, un dirigente con peso orgánico y experiencia en la negociación con Vox durante la pasada legislatura, podría asumir nuevas responsabilidades. En el equipo también se mantienen consejeros consolidados, como Ramón Fernández-Pacheco en Agricultura —cartera que Vox codiciaba—, Carmen Castillo en Educación, que ha logrado pacificar un departamento conflictivo, y Rocío Blanco en Empleo, la única consejera que permanece en el mismo puesto desde el inicio del mandato de Moreno hace casi ocho años. Patricia del Pozo, aunque ha rotado por distintas áreas, es otra de las veteranas del Ejecutivo.
El diseño del nuevo Gobierno refleja la apuesta de Moreno por una «vía andaluza» que integre a Vox como socio de coalición, pero sin ceder el control de las áreas estratégicas. La inclusión de contrapesos busca garantizar que la influencia de la formación de extrema derecha no desestabilice la gestión autonómica, en un momento en que la izquierda ha criticado duramente el pacto. El presidente andaluz, que se resistió durante años a un acuerdo con Vox, ha terminado por normalizar su presencia en el Ejecutivo, aunque con mecanismos para mantener el equilibrio interno.


