
El pequeño radar que complica la licencia Patriot para Ucrania
Washington debe decidir cuánto de la tecnología PAC-3 puede compartir y si la futura producción conviene más en Ucrania o en una planta europea.
United24 Media
La promesa de permitir a Ucrania fabricar interceptores Patriot se ha convertido en una discusión sobre una pieza pequeña y extremadamente sensible. The Telegraph informa de que dentro de la Administración estadounidense existe una disputa en torno al PAC-3 Ka-Band Active Radar Seeker de Boeing, el sensor que ayuda al interceptor a encontrar y seguir su objetivo en los últimos instantes del vuelo.
La importancia del seeker no depende de su tamaño. El PAC-3 utiliza una arquitectura hit-to-kill: debe impactar directamente contra la amenaza. Para lograrlo, el sensor terminal proporciona datos al sistema de guiado mientras el misil se aproxima a una aeronave, un misil de crucero o una amenaza balística. Esa combinación de radar, electrónica y software convierte al componente en una tecnología que Washington protege de forma estricta.
Donald Trump dijo el 8 de julio, junto a Volodymyr Zelenskyy durante la cumbre de la OTAN en Ankara, que Estados Unidos daría a Ucrania el derecho a producir Patriot. La frase no definió el alcance de la licencia. Associated Press explicó que podría significar montaje final con kits importados, producción de algunos componentes o un acuerdo mucho más amplio. Cada opción requiere un nivel distinto de acceso a los secretos industriales estadounidenses.
Según The Telegraph, el temor principal es que una transferencia extensa aumente las posibilidades de que Rusia obtenga la tecnología. No basta con proteger un misil terminado. Una fábrica bajo licencia necesita planos, software, equipos de prueba y personal capacitado. Eso obliga a controlar a las empresas, empleados y subcontratistas que tienen acceso a información sensible durante años.
La geografía también pesa. Una gran planta de Patriot dentro de Ucrania sería un objetivo prioritario para ataques rusos. The Telegraph señala que Alemania u otro país europeo se estudia como alternativa para fabricar o montar interceptores destinados a Kyiv. La instalación estaría más protegida físicamente, aunque seguiría sujeta a controles de exportación estadounidenses.
Alemania ya está ampliando su industria Patriot, pero con un programa diferente. El contrato de 2024 con COMLOG prevé hasta 1.000 misiles GEM-T, derivados del PAC-2. No demuestra que Berlín tenga acceso completo a la fabricación del seeker PAC-3. Al mismo tiempo, Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Polonia y Suecia han comenzado a estudiar un centro europeo específico de mantenimiento para PAC-3.
La capacidad estadounidense crece con rapidez. Boeing anunció en abril un marco de siete años para triplicar la producción de seekers y más de 200 millones de dólares invertidos en Huntsville desde 2024. Lockheed Martin planea elevar la capacidad anual del PAC-3 MSE de unas 600 unidades a alrededor de 2.000. Ese aumento hace posible un modelo híbrido en el que el componente más sensible siga fabricándose en Estados Unidos y el montaje se traslade a Europa.
El proyecto no resolverá la escasez inmediata de interceptores. Una estimación ucraniana citada por AP habla de al menos 18 a 24 meses para poner en marcha una primera línea piloto incluso con kits completos. La decisión pendiente definirá algo más duradero: si Ucrania obtiene una verdadera base tecnológica propia o una cadena de montaje internacional que seguirá dependiendo de los componentes más secretos de Estados Unidos.
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