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Claroscuro

21 septiembre 2026

Política

Un audio difundido por vecinos de Ceuta precedió la agresión al coche de la diputada Julia Ferreras

Un mensaje de audio que acusaba de «proetarra» al colectivo navarro Negu Gorriak circuló por el chat de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta antes de que decenas de personas atacaran con piedras el vehículo de la diputada ceutí Julia Ferreras en el puerto.

Un mensaje de audio que acusaba de «proetarra» y de «peligroso» al colectivo navarro Negu Gorriak circuló por el grupo de WhatsApp de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta poco antes de que decenas de personas se concentraran el domingo en el puerto de la ciudad autónoma y acabaran atacando con piedras el vehículo de la diputada de la Asamblea ceutí Julia Ferreras.

El audio, al que ha tenido acceso, fue difundido primero a través de un mensaje privado de Instagram y después compartido en distintos chats vecinales. En la grabación se afirma que los integrantes del colectivo «son los que apoyan a la banda terrorista de ETA» y se les describe como «gente muy peligrosa» que no dudaría en atacar a la policía ni a los vecinos de Ceuta. El mensaje animaba a organizarse «igual que hicisteis con Nucleo Nacional, para echarlos».

Junto al audio se difundió una convocatoria de protesta frente a la salida de vehículos del puerto de Ceuta bajo el lema «No queremos que los grupos radicales proetarras entren a Ceuta». El cartel no detallaba qué entidad promovía la movilización, pero incluía una fotografía de varias personas del colectivo y la imagen de un vehículo SEAT gris con la matrícula visible. El coche que aparecía en el cartel era del mismo color, aunque de distinta marca, que el vehículo propiedad de la diputada que acabó siendo agredido horas después.

Hacia las 16:38 del domingo, el mensaje terminó de encender la chispa en el chat vecinal. Dos horas más tarde, decenas de vecinos cargados con banderas de España —y alguna carlista— se concentraban a la entrada del puerto para «recibir» al colectivo navarro Negu Gorriak, que viajaba a Ceuta con el objetivo de llevar ayuda humanitaria y denunciar las violaciones de derechos humanos que, según fuentes próximas a los activistas, sufren las personas migrantes por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Aunque los manifestantes esperaban a los integrantes de Negu Gorriak, las agresiones acabaron recayendo sobre personas que nada tenían que ver con la organización navarra. El vehículo de la diputada Julia Ferreras fue destrozado a pedradas por decenas de vecinos que creyeron que quienes iban en su interior eran miembros «de una ONG». En el coche viajaban también el activista Rafael Borrego y la abogada de derechos humanos Sofía Cánovas. «Éramos el enemigo, el objetivo a abatir», relataron posteriormente los afectados.

El audio que alertaba del supuesto carácter «peligroso» y «proetarra» del colectivo procede de la cuenta de Instagram llamada «La voz de Pamplona». Según la descripción del propio perfil en la red social, esa cuenta corresponde a la delegación navarra del Movimiento Cívico del Pueblo, un grupo de ideología ultraderechista. Esa misma delegación estuvo detrás de la convocatoria de la manifestación «en apoyo a Ceuta» celebrada el pasado 2 de septiembre en Pamplona, que terminó con varias personas identificadas por acosar a periodistas. En aquella protesta, la cabecera del desfile portó una pancarta con el lema «Remigración ordenada, convivencia garantizada», y sus portadores vestían camisetas negras con una cruz de borgoña estampada en el pecho.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta, entidad que aglutina a la mayoría de las asociaciones vecinales de la ciudad autónoma, recibe anualmente subvenciones públicas del Gobierno ceutí. Según publicaron varios medios locales, en 2026 el Ejecutivo de Juan Vivas aprobó dos convenios de colaboración por un valor cercano a los 200.000 euros: el primero asignaba 97.000 euros a la propia Federación, y el segundo repartía unos 96.000 euros entre las entidades vecinales que la componen.

Negu Gorriak —«crudos inviernos» en euskera— es un colectivo surgido en Pamplona para denunciar la situación de sinhogarismo que afrontan muchas personas de origen migrante, especialmente magrebí, en la capital navarra. Pese a compartir nombre, nada tiene que ver con el grupo vasco de rock formado por los hermanos Muguruza. La iniciativa comenzó su actividad a principios de este año acogiendo, en colaboración con la librería Katakrak, que les cedió el espacio, a una veintena de migrantes que pasaban el invierno en la calle, y lo hizo con críticas al Ayuntamiento de Pamplona, gobernado por EH Bildu, por no ofrecerles un recurso habitacional.

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Álvaro Delgado

Autor

Corresponsal internacional

Álvaro Delgado cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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