El Gobierno admitió en 2023 que el voto CERA sería «determinante» y podría alterar escaños en nueve provincias
El Gobierno reconoció tras las elecciones de 2023 que el voto exterior (CERA) podría ser clave para cambiar el resultado en nueve provincias. Ahora, con el aumento del censo exterior por la ley de nietos y la supresión del voto rogado, su influencia podría ser aún mayor en las próximas generales, afectando hasta 20 escaños.

El Gobierno admitió tras las elecciones generales de 2023 que el voto de los residentes en el extranjero, conocido como CERA, podría ser «determinante» para modificar el reparto de escaños en hasta nueve provincias. Así lo reflejó entonces el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que señaló que el voto exterior podía alterar el último escaño en aquellas circunscripciones donde los resultados eran muy ajustados y dependían de menos de 2.000 papeletas para pasar de una formación a otra.
Las provincias que estuvieron pendientes del recuento del voto CERA fueron Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Cantabria, Guipúzcoa, Gerona, Tarragona, Albacete, Tenerife y Las Palmas. En todas ellas, el resultado final dependía de un puñado de votos. Finalmente, el voto exterior solo modificó un escaño en Madrid, que pasó del PSOE al PP, pero su capacidad de influencia fue indiscutible: se recibieron 233.688 papeletas cuando el reparto de escaños dependía de solo 2.000 votos en esas provincias.
De cara a las próximas elecciones generales, previstas para el año que viene, el voto CERA podría tener un impacto aún mayor. Fuentes parlamentarias indican que el voto exterior podría afectar a 20 escaños, una cifra relevante si se tiene en cuenta que Pedro Sánchez fue investido en 2023 con solo ocho votos de ventaja sobre el bloque de la derecha (179 frente a 171). Esos 20 escaños que se juegan en el extranjero se presumen fundamentales para el equilibrio de fuerzas en el Congreso.
El aumento del censo exterior es uno de los factores clave. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en mayo de 2024 el censo CERA ascendía a 2,7 millones de electores, 400.000 más que en las pasadas generales, cuando era de 2,3 millones. Este incremento se debe en gran parte a la llamada ley de nietos, que ha facilitado la nacionalización de descendientes de españoles. Los consulados españoles han recibido cerca de 2,5 millones de expedientes de nacionalización, lo que podría superar ampliamente las previsiones del Gobierno.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha tratado de minimizar el impacto del voto exterior. En un mensaje en sus redes sociales, afirmó que la ley de nietos incrementará el censo en 600.000 electores como máximo y que, siguiendo la proyección de participación habitual, de esos nuevos votantes solo votarían unos 60.000. «¿Todos van a votar al PSOE? ¿De verdad?», se preguntó Puente, en un intento de restar relevancia al voto CERA.
Sin embargo, los datos oficiales contradicen esa visión. En las elecciones generales de 2023, las primeras sin voto rogado desde 2011, la participación de los residentes en el extranjero aumentó más de tres puntos, pasando del 6,85 % al 10,04 %, y no el 8 % que mencionó el ministro. Además, el propio Gobierno reconocía en 2023 que la reforma de la Ley Electoral de 2011, que implantó el voto rogado, provocó una drástica disminución de la participación, que pasó de superar el 35 % a caer por debajo del 5 %.
La participación desde el extranjero llegó a alcanzar el 36 % a finales de los años 80 y principios de los 90. En las últimas elecciones generales previas al voto rogado, las de 2008, la participación del voto CERA fue del 31,98 %. Si se recuperaran esos niveles de participación, sobre el censo actual de 2,7 millones de electores se recibirían unos 812.424 sufragios, más del triple de los recibidos en 2023, lo que supondría un incremento del 247 %.
La presidenta del Consejo de la Ciudadanía Española en el Exterior, Violeta Alonso, ha señalado que, pese a que las cifras de participación en 2023 fueron positivas, aún quedan lejos de las previas a la implantación del voto rogado. Alonso ha instado a seguir impulsando medidas para incrementar la participación en sucesivas convocatorias electorales, tanto fomentando el voto como eliminando los obstáculos que aún encuentra la diáspora para ejercer su derecho al sufragio.
El voto exterior se ha convertido así en un factor estratégico para el equilibrio político en España. Con un censo en crecimiento y una participación que tiende a recuperarse, los partidos políticos miran con atención a los residentes en el extranjero, cuyo voto podría ser decisivo en las próximas elecciones generales.


