El Congreso rechaza la senda de déficit y allana el camino al Gobierno para los Presupuestos
El Pleno del Congreso ha tumbado por segunda vez en diez días los objetivos de déficit del Gobierno con los votos de PP, Vox y Junts, lo que permite al Ejecutivo presentar las cuentas públicas tras el verano sin necesidad de aprobación parlamentaria previa.

El Congreso de los Diputados ha rechazado este jueves, por segunda vez en diez días, la senda de estabilidad presupuestaria propuesta por el Gobierno, con los votos en contra del PP, Vox, Junts y UPN. La votación, que ha concluido con 178 votos en contra frente a 167 a favor, supone una derrota parlamentaria para el Ejecutivo, pero al mismo tiempo le otorga vía libre para elaborar y presentar los Presupuestos Generales del Estado a la vuelta del verano, sin necesidad de contar con el respaldo de la Cámara en este trámite previo.
El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha comparecido ante el Pleno extraordinario que cierra el curso político con la certeza de que la votación sería adversa. En su intervención, el ministro instó al PP a reflexionar sobre el coste que el rechazo supone para las comunidades autónomas, que perderían un margen fiscal de 5.849 millones de euros durante los próximos tres años. «¿Prefieren la derrota del Gobierno o tener 5.849 millones de margen fiscal más para sus comunidades autónomas?», preguntó España desde la tribuna, sin lograr cambiar el sentido del voto de los populares.
El debate se ha desarrollado con una sensación de déjà vu, como señaló la diputada del PNV Idoia Sagastizabal, ya que los argumentos esgrimidos por la oposición fueron prácticamente los mismos que en la primera votación de la semana pasada. El diputado popular José Vicente Marí llegó a leer su intervención anterior del diario de sesiones para subrayar la repetición. «No puede proponer una senda para el futuro porque usted representa el pasado», espetó Marí al ministro.
Pese al rechazo, el Gobierno considera que la senda de estabilidad es un mero trámite y que su fracaso no le impide cumplir con los compromisos adquiridos con la Comisión Europea en el Plan Fiscal Estructural a Medio Plazo. Dicho plan, que ya ha sido remitido a Bruselas, fija un déficit público del 1,8% del PIB para 2027 y del 1,6% para 2028, las mismas cifras que contenía la senda rechazada. La diferencia clave es que el plan europeo no incluye un reparto por administraciones, por lo que, según la interpretación del Ejecutivo, las comunidades autónomas deberán presupuestar en equilibrio, sin el margen del 0,1% que les habría otorgado la senda de estabilidad.
El Ejecutivo se ha mostrado firme en su estrategia de dejar finiquitado este trámite antes de las vacaciones parlamentarias para poder presentar el proyecto de Presupuestos en septiembre u octubre. El ministro Arcadi España apuntó en una entrevista reciente a octubre como horizonte «razonable» para la presentación de las cuentas públicas, aunque la Constitución fija como fecha límite el 30 de septiembre. En la Moncloa, sin embargo, no descartan que los plazos puedan ajustarse en función de la evolución política y de la posibilidad de un adelanto electoral.
La votación de este jueves ha contado con el apoyo al Gobierno de PSOE, Sumar, ERC, EH Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria, mientras que Podemos y Compromís se abstuvieron. El rechazo de PP, Vox, Junts y UPN ha sido suficiente para tumbar la senda, pero el Ejecutivo insiste en que la capacidad presupuestaria del Estado no puede quedar supeditada a un veto parlamentario en este trámite. Con esta decisión, el Gobierno se asegura el control de los tiempos para la elaboración de los Presupuestos, un paso clave para la estabilidad política y económica del país.


