Las grandes polémicas que han marcado el Mundial 2026
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha estado marcado por múltiples controversias, desde la polémica suspensión de la tarjeta roja a Folarin Balogun tras la intervención de Donald Trump, hasta el show musical de la final, problemas migratorios, precios récord de entradas y cambios reglamentarios que han generado un intenso debate.

El Mundial de 2026, organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, está dejando un legado de controversias que van más allá del terreno de juego. Decisiones arbitrales polémicas, intervenciones políticas de alto nivel, cambios reglamentarios cuestionados y problemas organizativos han marcado el torneo, generando un debate constante entre aficionados, federaciones y expertos. Estas son las principales polémicas que han acompañado a la Copa del Mundo.
El caso más sonado ha sido el de Folarin Balogun, delantero de la selección estadounidense. Balogun fue expulsado con tarjeta roja directa en el partido de Estados Unidos ante Bosnia y Herzegovina, y todo indicaba que cumpliría la sanción automática en los octavos de final frente a Bélgica. Sin embargo, la FIFA suspendió de forma excepcional el castigo, permitiendo que el jugador disputara el encuentro. La decisión provocó una enorme polémica después de que el propio Donald Trump reconociera públicamente haber hablado con Gianni Infantino para pedir que se revisara la sanción. La UEFA calificó la medida de «inaudita, incomprensible e injustificable», y la Federación Belga protestó formalmente por entender que rompía el principio de igualdad entre selecciones. La última vez que se revocó una roja de esta manera fue con Garrincha en 1962. La controversia aumentó cuando Inglaterra solicitó un trato similar para Jarell Quansah tras su expulsión ante México, pero la FIFA rechazó la petición y amplió el castigo a dos partidos, dejando al defensa sin unas hipotéticas semifinales.
Las críticas al arbitraje también han sido intensas. Tras la eliminación de Egipto frente a Argentina, la Federación Egipcia cargó duramente contra la FIFA y denunció públicamente que el torneo estaba «dirigido» para favorecer a la Albiceleste. Las protestas se centraron en varias acciones polémicas: los egipcios reclamaron un gol anulado por falta previa, varios posibles penaltis que no fueron revisados por el VAR y una dura entrada de Lionel Messi ante Argelia que, según consideran, merecía al menos tarjeta amarilla durante la fase de grupos. Aunque la FIFA nunca respondió oficialmente a esas acusaciones, el episodio volvió a alimentar las teorías sobre posibles favoritismos arbitrales.
La final del Mundial estrenará por primera vez un gran espectáculo musical durante el descanso. Justin Bieber, Madonna, Shakira, BTS, Burna Boy y otros artistas actuarán durante un show de once minutos dirigido artísticamente por Chris Martin, líder de Coldplay. Sin embargo, el espectáculo se alargará al menos media hora, lo que ha generado una fuerte oposición entre preparadores físicos y cuerpos médicos. Numerosos especialistas consideran que una pausa tan prolongada puede reducir la temperatura muscular, disminuir la activación física de los jugadores y aumentar el riesgo de lesiones al comenzar la segunda parte.
La política también entró de lleno en el campeonato. Las restricciones migratorias de Estados Unidos afectaron especialmente a Irán, cuya selección tuvo que instalar su concentración en Tijuana, México, al encontrar dificultades para permanecer de forma continuada en territorio estadounidense. El equipo viajaba únicamente el día de cada partido. Además, diversos medios informaron de que la Administración Trump llegó a plantear a la FIFA la posibilidad de sustituir a Irán por Italia pocas semanas antes del inicio del torneo. Delegaciones de Irak y Sudáfrica también denunciaron retrasos y problemas en los controles migratorios, mientras que 42 aficionados marroquíes vieron denegadas sus solicitudes de visado. Incluso el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan tuvo la entrada denegada al país, a pesar de disponer de un visado en regla. Dos días después, la FIFA descartó su participación definitivamente.
Otra de las novedades reglamentarias tampoco convenció a todos. La FIFA implantó pausas obligatorias de hidratación de tres minutos en el minuto 22 de cada parte, alegando que servían para combatir las altas temperaturas registradas durante el torneo. Aunque la medida fue defendida como una cuestión de salud, muchos aficionados interpretaron que esas interrupciones servían también para ampliar los espacios publicitarios de las retransmisiones televisivas. De hecho, las pausas se han mantenido en estadios cerrados con una temperatura perfecta para la práctica del fútbol.
Nunca asistir a un Mundial había sido tan caro. La FIFA apostó por un sistema de precios dinámicos basado en la oferta y la demanda que disparó el coste de muchas localidades. Entradas que inicialmente costaban unos 60 dólares llegaron a superar los 1.000 en algunos partidos de la fase de grupos. Para la final, algunas localidades alcanzaron cifras superiores a los 32.000 dólares. Las críticas obligaron posteriormente a la FIFA a reducir discretamente el precio de varios encuentros, aunque durante la primera semana todavía pudieron verse numerosos asientos vacíos.
La organización también generó controversia con las ruedas de prensa. Durante los primeros días del torneo se prohibió formular preguntas y responder en español cuando no participaban selecciones hispanohablantes, alegando la falta de intérpretes. La medida provocó las protestas de numerosos periodistas acreditados. Finalmente, la FIFA rectificó e incorporó traductores en todas las conferencias de prensa, permitiendo nuevamente el uso del español durante todo el campeonato.
Mientras el balón sigue rodando y ya solo quedan los últimos aspirantes al título, el Mundial de 2026 pasará a la historia no solo por el fútbol, sino también por las múltiples controversias que lo han acompañado desde el inicio.


