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Claroscuro

11 agosto 2026

Economía

Trump prometió blindar el dólar. Dimon advierte de los riesgos de su propia estrategia

El dólar sigue dominando las reservas mundiales, pero la deuda, los aranceles y la tensión con la Reserva Federal están cambiando los pilares de esa ventaja. El aviso de Jamie Dimon convierte una promesa de Trump en una prueba económica de largo plazo.

Foto: Casa Blanca / Molly Riley

Donald Trump convirtió el estatus del dólar en una promesa política: bajo su presidencia, dijo, la moneda estadounidense seguiría siendo la gran reserva del mundo y su posición sería más fuerte que nunca. Jamie Dimon acaba de plantear una condición mucho menos cómoda. El consejero delegado de JPMorgan Chase advirtió que, si Estados Unidos deja de ser la economía y la potencia militar más fuertes dentro de 25 años, tampoco debería dar por hecho que conservará la moneda de reserva dominante.

No estamos ante el final del dólar. Los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional muestran que la divisa representó el 57,13% de las reservas mundiales de moneda extranjera en el primer trimestre de 2026, por encima del trimestre anterior y muy lejos del euro, que ronda el 20%. Decir que Trump ya ha provocado una pérdida del estatus de reserva sería, por tanto, falso.

La tensión está en otra parte: las políticas de Trump están modificando justo los factores que Dimon considera esenciales para conservar esa ventaja. El primero es la fortaleza fiscal. En julio de 2025, Trump firmó su gran ley de impuestos y gasto. La Oficina Presupuestaria del Congreso calcula ahora que esa norma eleva los déficits proyectados en unos 4,7 billones de dólares entre 2026 y 2035 cuando se incorporan los efectos económicos y el mayor coste de los intereses. Para 2026, el déficit federal previsto es de 1,9 billones.

La Casa Blanca sostiene que la ley impulsa la inversión, la renta disponible y la defensa. El CBO reconoce un efecto positivo sobre el crecimiento en 2026, pero también prevé que la deuda en manos del público alcance el 120% del PIB en 2036. El privilegio del dólar permite a Estados Unidos financiarse en condiciones excepcionales; cuanto mayor es la deuda, más importante se vuelve conservar la confianza que hace posible ese privilegio.

El segundo factor son los aranceles. Trump ha utilizado el comercio como herramienta de presión y de política industrial. Entre el 24 de febrero y el 24 de julio de 2026 estuvo vigente un recargo temporal del 10% sobre una amplia parte de las importaciones, además de otras medidas arancelarias. El CBO estima que los aranceles reducen el déficit al generar ingresos, pero también frenan el crecimiento.

Dimon no rechaza esa estrategia en bloque. Ha defendido que Estados Unidos debe dejar de depender de China para minerales críticos, semiconductores y otros suministros estratégicos, y acepta que ciertos aranceles pueden llevar a los socios a negociar. Su advertencia es que el resultado no puede ser una ruptura permanente con los aliados. En su carta de 2025, llegó a vincular una fragmentación de las alianzas con un escenario en el que Estados Unidos se aísla y el dólar termina perdiendo su papel de reserva.

El tercer factor es la credibilidad institucional. Dimon defendió en enero la independencia de la Reserva Federal mientras la administración Trump intensificaba su disputa con el banco central. En junio, el Tribunal Supremo bloqueó por el momento el intento del presidente de destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook. Los inversores internacionales no compran activos estadounidenses solo por el tamaño de la economía; también pagan por un sistema de reglas, tribunales y política monetaria que consideran predecible.

Trump puede responder que parte de su agenda fortalece precisamente los pilares que Dimon menciona. El gasto militar aumenta, la política industrial busca recuperar capacidad productiva y la ley GENIUS pretende expandir el uso de stablecoins respaldadas por dólares y bonos del Tesoro. La Casa Blanca asegura que eso consolida el dominio de la moneda.

La contradicción es el verdadero núcleo de la historia. Trump intenta reforzar la capacidad productiva y militar mientras asume más deuda; usa aranceles para atraer fábricas mientras corre el riesgo de fragmentar el comercio; quiere mayor control político sobre la economía mientras los mercados valoran límites institucionales claros. El dólar sigue siendo el ganador hoy. El aviso de Dimon es que el resultado de esas decisiones se medirá dentro de muchos años, cuando ya sea demasiado tarde para tratar el estatus de reserva como una herencia automática.

Álvaro Delgado

Autor

Corresponsal internacional

Álvaro Delgado cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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