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Los economistas prevén que los alimentos suban hasta un 9 % en 2027 por la guerra y el clima extremo

Las previsiones económicas apuntan a que la inflación de los alimentos en la zona euro podría alcanzar entre el 5 % y el 9 % en 2027, impulsada por el conflicto en Oriente Próximo y los fenómenos meteorológicos extremos, según informes de Oxford Economics y Rabobank.

Los economistas prevén que los alimentos suban hasta un 9 % en 2027 por la guerra y el clima extremo
Los economistas prevén que los alimentos suban hasta un 9 % en 2027 por la guerra y el clima extremo
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Los precios de los alimentos en Europa podrían registrar incrementos de entre el 5 % y el 9 % en 2027, según las previsiones más pesimistas de los economistas, que señalan como principales causas el conflicto en Irán y el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos. Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como consultoras internacionales y servicios de estudios coinciden en que la inflación de estos productos superará el 3 % en los próximos meses en la zona euro, lo que afectará de manera desproporcionada a los hogares con rentas más bajas, que destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a la alimentación.

El reciente bloqueo del estrecho de Ormuz ha provocado un shock en las materias primas que, según los analistas, terminará trasladándose a los precios que pagan los consumidores a lo largo del próximo año. Aunque la escasez de fertilizantes derivada del conflicto en Irán ha sido menos severa de lo esperado, el aumento de otros costes de producción —como la energía, la transformación y el envasado— elevará la inflación alimentaria entre 0,5 y 0,7 puntos porcentuales en 2027, según cálculos de Oxford Economics.

La consultora global advierte, sin embargo, que las olas de calor registradas este verano «ejercerán un impacto alcista más intenso» sobre los precios de los alimentos que la propia guerra de cara al próximo año. Este efecto podría intensificarse debido al fenómeno de 'El Niño' y añadir hasta un punto porcentual adicional a la inflación alimentaria en 2027. De ahí que hayan elevado sus estimaciones previas y contemplen una subida de la cesta de la compra en el entorno del 3 %.

El conflicto en Oriente Próximo reavivó el temor a una nueva crisis de inflación con epicentro en los alimentos, dado que estos llegaron a disparar hasta tres puntos la tasa general del IPC a comienzos de 2023, tras la invasión rusa de Ucrania. A los economistas les preocupó especialmente que, como entonces, el cuello de botella en la producción y el transporte de fertilizantes volviese a disparar su coste. No obstante, varios factores han contenido hasta ahora las subidas: la oferta abundante de cereales tras la buena cosecha de 2025, el exceso de oferta de leche cruda, la estabilización de los precios del chocolate, el cacao y el café tras el rally registrado en 2025, así como la corrección de los precios del aceite de oliva y el enfriamiento progresivo de los costes energéticos.

Frente a estos elementos, existen otros riesgos que sí pueden alterar el escenario central. El primero tiene que ver con las expectativas de precios de venta más altos que vienen registrándose desde el inicio del conflicto en sectores como la producción de alimentos, la distribución minorista y los servicios de restauración. El segundo riesgo proviene del mercado de los fertilizantes. Durante el bloqueo del estrecho de Ormuz, los precios de estos productos registraron un fuerte incremento y, aunque algunos tipos han vuelto a niveles previos al conflicto, otros continúan cotizando en niveles elevados y, en términos generales, los precios siguen siendo superiores a los observados en 2025.

Los analistas de Rabobank prevén que la inflación de los precios de los alimentos en toda Europa alcance su punto máximo en 2027. Sus cálculos son menos optimistas y se sustentan en que el bloqueo prolongado de Ormuz está transformando los mercados energéticos, de modo que los precios del petróleo y el gas se mantendrán elevados hasta bien entrado 2028, incluso si se produjera una solución a corto plazo. En el banco neerlandés recuerdan que el aumento de los costes energéticos y de envasado ya se está reflejando en toda la cadena de valor alimentaria y, en algunos casos, está mermando los márgenes de los fabricantes de alimentos.

«Si bien la cobertura de riesgos puede retrasar el impacto, estos mayores costes de los insumos provocarán, en última instancia, un nuevo ciclo de inflación de los precios de los alimentos de entre el 5 % y el 9 % en toda Europa en 2027», apuntan los analistas María Castroviejo y Sebastiaan Schreijen en un informe reciente. De momento, el BCE apunta a una inflación de los alimentos del 2,6 % este año, que se incrementará hasta el 3,5 % el año que viene de media, pero que alcanzará su punto máximo en el segundo trimestre en el entorno del 3,7 %. Los precios de estos bienes llegaron a subir a doble dígito, superando el 15 % en el peor momento de la pasada crisis inflacionaria, según datos de Eurostat.