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EE UU se acerca a 40 billones de deuda, pero el cero no es la meta

El dato diario disponible del Congreso es de 39,588 billones de dólares. La imagen de Andrew Jackson llevando la deuda a cero en 1835 es real, pero la economía moderna funciona con refinanciación continua.

EE UU se acerca a 40 billones de deuda, pero el cero no es la meta
Loren / Wikimedia Commons
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Cuarenta billones de dólares es una cifra diseñada para impresionar. También invita a una comparación doméstica: si alguien debe dinero, lo normal parece ser pagarlo hasta llegar a cero. Aplicar esa imagen sin matices a la deuda de Estados Unidos conduce, sin embargo, a varias confusiones.

El último monitor diario disponible del Joint Economic Committee del Congreso sitúa la deuda bruta federal en 39,588 billones de dólares el 20 de julio de 2026. Por eso, la afirmación de que el país ya ha superado oficialmente los 40 billones no coincide con ese último registro. En julio, el comité calculaba que el umbral podría alcanzarse en torno al 8 o 9 de octubre si continuaba el ritmo medio de los tres años anteriores.

El total también mezcla dos bloques. Unos 31,818 billones eran deuda en manos del público. Otros 7,771 billones correspondían a tenencias intragubernamentales. La primera parte es la más conectada con inversores, mercados y coste de financiación; la segunda incluye títulos mantenidos por fondos y cuentas del propio Gobierno federal.

El Tesoro no espera una fecha final para pagar toda la deuda. Emite letras, notas y bonos de distintos vencimientos. Cuando unos títulos llegan a su fecha, se pagan, mientras nuevas subastas pueden reemplazar financiación y cubrir déficits adicionales. La refinanciación es un mecanismo ordinario del sistema.

Eso no significa que el tamaño deje de importar. El Congressional Budget Office proyecta un déficit de 1,9 billones de dólares en el ejercicio 2026 y de 3,1 billones en 2036. La deuda en manos del público pasa del 101% del PIB al 120% en ese periodo bajo la legislación actual. Para 2056, la proyección llega al 175% del PIB.

El Government Accountability Office califica la trayectoria fiscal de insostenible si no cambia la política. Además, el gasto neto en intereses del ejercicio 2025 superó el gasto federal en defensa nacional. Cuando los intereses ocupan más presupuesto, la deuda deja de ser una cifra abstracta y entra en competencia con otros usos del dinero público.

El contraste histórico con Andrew Jackson es auténtico. Cuando llegó a la presidencia en 1829, la deuda nacional superaba ligeramente los 58 millones de dólares. En 1835, su Administración logró extinguirla por completo. El propio Tesoro lo describe como la primera y única vez en la historia del país en que la deuda nacional quedó a cero.

Pero 1835 no es una receta automática para 2026. El mercado de Treasuries forma hoy parte de la infraestructura financiera mundial. Una economía moderna puede tener deuda sin ser insolvente; la cuestión es si la deuda crece a un ritmo compatible con los ingresos, el PIB y la capacidad de pagar intereses.

También es excesiva la frase según la cual los economistas creen que la deuda «nunca» podrá llegar de nuevo a cero. Las proyecciones del CBO son condicionales y reconocen incertidumbre. En 2000, el Tesoro incluso contemplaba una senda hacia la desaparición de la deuda en manos del público bajo un escenario de superávits que después no se mantuvo.

La diferencia entre luz y sombra está ahí: el cero de Jackson es un hecho histórico seductor, mientras la cifra actual es el resultado de un sistema de financiación completamente distinto. El debate serio empieza cuando se pregunta cuánto déficit puede sostener Estados Unidos y cuánto presupuesto está dispuesto a dedicar a intereses durante las próximas décadas.