Ir al contenido
Claroscuro

18 septiembre 2026

Cultura

Paisà, de Rossellini, cumple 80 años desde su estreno en Venecia

El 18 de septiembre de 1946 se presentó en el Festival de Venecia Paisà, el segundo capítulo de la trilogía neorrealista de Roberto Rossellini que transformó la historia del cine italiano.

El 18 de septiembre de 1946, el Festival de Cine de Venecia fue el escenario elegido para presentar Paisà, la obra maestra de Roberto Rossellini que se convertiría en el segundo capítulo de una trilogía revolucionaria y en uno de los títulos esenciales del neorrealismo italiano. Ochenta años después, la película sigue siendo un punto de referencia ineludible para entender la evolución del lenguaje cinematográfico y la capacidad del cine para retratar la realidad de un país en plena reconstrucción.

Paisà forma parte de una trilogía que Rossellini había iniciado con Roma, città aperta y que cerraría posteriormente con Germania anno zero. Las tres películas comparten una mirada descarnada sobre la Europa de posguerra, rodada con actores no profesionales, escenarios reales y una narrativa fragmentaria que rompía con los cánones del cine clásico. En el caso de Paisà, el director italiano construyó un relato episódico que acompaña el avance de las tropas aliadas por la península italiana durante la Segunda Guerra Mundial, desde Sicilia hasta el norte del país.

La estructura de la película, dividida en seis episodios, permite a Rossellini retratar la diversidad de experiencias de la población italiana durante el conflicto: la ocupación, la resistencia, la solidaridad espontánea y también la tragedia cotidiana. El uso de dialectos regionales, la mezcla de soldados estadounidenses con civiles italianos y la ausencia de una trama única convirtieron a Paisà en un documento histórico y en una obra de una modernidad sorprendente para la época.

El estreno en Venecia en 1946 no fue un hecho aislado. La película llegó en un momento en que el cine italiano buscaba nuevas formas de contar la realidad tras el colapso del régimen fascista y la devastación de la guerra. Rossellini, junto a otros cineastas como Vittorio De Sica y Luchino Visconti, lideró un movimiento que renunció a los estudios y a las estrellas para filmar en las calles, con luz natural y con personas comunes como protagonistas. Ese gesto de ruptura definió el neorrealismo y marcó a generaciones de directores en todo el mundo.

Ochenta años después de su presentación en Venecia, Paisà continúa siendo objeto de estudio, homenaje y proyección en festivales y cinematecas. Su influencia se extiende a cineastas contemporáneos que siguen encontrando en su estructura episódica y en su honestidad visual un modelo para narrar conflictos colectivos. La película no solo hizo historia en el cine italiano, sino que consolidó una manera de entender el séptimo arte como herramienta de memoria y testimonio.

La efeméride invita a revisar el legado de Rossellini y el contexto en que Paisà fue concebida. La Italia de 1946 era un país que salía de la guerra, celebraba un referéndum institucional y trataba de reconstruir su identidad. En ese escenario, una película rodada en ruinas y con voces locales se convirtió en un espejo incómodo y necesario. Su presentación en Venecia fue el punto de partida de una trayectoria que hoy, ocho décadas más tarde, sigue siendo celebrada como uno de los momentos fundacionales del cine moderno.

Álvaro Delgado

Autor

Corresponsal internacional

Álvaro Delgado cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

Más en « Cultura »

  1. 18 septiembreAlek O. y Santo Tolone: dos artistas, una casa y una mirada compartida sobre el mundo
  2. 17 septiembreEl Warner Theatre de Erie, un palacio de cine de 1931 que sigue brillando como centro cultural
  3. 17 septiembreUn libro de fotografía retrata la arquitectura de los hoteles socialistas en Europa del Este
  4. 17 septiembreLa Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, el museo más antiguo de América, cumple más de dos siglos