La victoria de España sobre Francia en el Mundial 2026 entra en el Olimpo del fútbol español
La selección española de fútbol derrotó a Francia por 2-0 en las semifinales del Mundial 2026, un partido que ya se considera una de las mayores exhibiciones en la historia del fútbol español, junto a otras gestas como la final de 2010 o la Eurocopa 2012.

La victoria de España sobre Francia (2-0) en las semifinales del Mundial de 2026 no solo ha clasificado al equipo para la final, sino que ya ha reservado un lugar privilegiado en la historia del fútbol español. El encuentro, disputado en Dallas, enfrentó a la selección de Luis de la Fuente contra una Francia liderada por Kylian Mbappé, considerada una de las grandes favoritas al título. Sin embargo, España ofreció una exhibición de dominio absoluto durante los noventa minutos, controlando todas las fases del juego y transmitiendo una superioridad que pocas veces se ha visto en una semifinal mundialista.
Los goles de Mikel Oyarzabal, de penalti, y Pedro Porro certificaron el triunfo, pero el verdadero valor del partido residió en la sensación de control total. España no ganó por una inspiración aislada, sino porque fue claramente superior a un rival repleto de estrellas. Rodri gobernó el centro del campo, Pedri volvió a mostrar su calidad artística con el balón y el equipo convirtió a Francia en un conjunto prácticamente inofensivo. Esta actuación ha sido comparada con las mayores gestas del fútbol español, como la final del Mundial de 2010, la Eurocopa de 2012 o la semifinal ante Alemania en 2010.
El partido más importante de la historia del fútbol español sigue siendo la final del Mundial de 2010 ante Países Bajos en Johannesburgo. Aquel encuentro cambió para siempre el lugar de España en el deporte, con la parada imposible de Iker Casillas a Arjen Robben, la resistencia ante un partido durísimo y el inolvidable gol de Andrés Iniesta en el minuto 116. Ningún otro partido ha tenido un premio mayor, pero la semifinal de 2026 ante Francia se sitúa ya al mismo nivel por la autoridad mostrada.
La final de la Eurocopa 2012 ante Italia en Kiev representa la perfección futbolística. España ofreció probablemente la exhibición más brillante jamás vista en una final entre dos grandes selecciones, con goles de David Silva, Jordi Alba, Fernando Torres y Juan Mata. Italia fue completamente desbordada en una noche que selló el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa, una obra maestra del fútbol de posición que todavía hoy se estudia. La actuación ante Francia en 2026 ha sido comparada con aquella por su dominio táctico y colectivo.
Muchos entrenadores y analistas sostienen que la semifinal del Mundial 2010 ante Alemania fue, tácticamente, el mejor partido que jamás ha jugado España. Alemania venía de aplastar a Inglaterra (4-1) y Argentina (4-0), pero apenas pudo tocar el balón frente al equipo de Vicente del Bosque. España monopolizó la posesión, controló el ritmo de principio a fin y redujo al mínimo a una selección alemana que parecía imparable. El cabezazo monumental de Carles Puyol tras el saque de esquina de Xavi decidió una semifinal histórica, aunque el resultado incluso se quedó corto para la superioridad mostrada sobre el césped.
La semifinal de la Eurocopa 2008 ante Rusia marcó el nacimiento de la mejor selección de la historia del fútbol español. Hasta entonces, España arrastraba décadas de complejos y decepciones en las grandes competiciones. Aquella noche de Viena todo cambió. Tras la lesión de David Villa, Luis Aragonés reorganizó el equipo dando entrada a Cesc Fàbregas, y España ofreció una segunda parte inolvidable bajo la lluvia. Xavi abrió el marcador, Güiza amplió la ventaja y David Silva cerró una goleada que lanzó a la selección hacia la conquista de la Eurocopa y dio comienzo a una era irrepetible.
Cada generación tiene su encuentro de referencia. La de Luis Aragonés tuvo Rusia; la de Del Bosque, Alemania, Países Bajos e Italia. La de Luis de la Fuente ya tiene el suyo. Porque no todas las semifinales de un Mundial permiten someter a una Francia repleta de campeones con semejante autoridad. El 2-0 sobre Francia ya ha reservado su asiento en el Olimpo del fútbol español, no solo por el billete hacia la final, sino porque recordó al mundo que España vuelve a ser capaz de dominar a cualquiera en el escenario más grande del planeta.
La selección española, campeona de Europa en 2024, ha demostrado que ha aprendido a competir como los grandes campeones. Después de conquistar la Eurocopa a sangre y fuego, el equipo de Luis de la Fuente se ha plantado en la final del Mundial apoyado en un fútbol cada vez más sólido, una enorme fortaleza colectiva y un entrenador que ha sabido reconstruir al equipo cuando más dudas generaba. España disputará el próximo domingo la segunda final de la Copa del Mundo de su historia, donde se enfrentará al vencedor del Inglaterra-Argentina, en busca de la segunda estrella.


