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Cruïlla Festival refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la circularidad en Barcelona

El festival Cruïlla, celebrado en el Parc del Fòrum de Barcelona, avanza en su objetivo de ser un evento cero residuos, con iniciativas como la electrificación total, la reutilización de vasos y la jornada Cruïlla Circular, todo ello en colaboración con Endesa.

Cruïlla Festival refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la circularidad en Barcelona
Este festival es como tu casa: máxima emoción y mínima huella
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El festival Cruïlla, que se celebró del 8 al 11 de julio en el Parc del Fòrum de Barcelona, ha vuelto a demostrar que la música en vivo y la sostenibilidad pueden ir de la mano. Con un cartel que incluyó a artistas como Arde Bogotá, Pixies, David Byrne, The Hives, Rigoberta Bandini, Two Door Cinema Club y Bomba Estéreo, el evento no solo ofreció entretenimiento, sino que también reforzó su compromiso con el medio ambiente. Jordi Herreruela, director del festival, explicó que la cita busca ser un reflejo de la creatividad de Barcelona, integrando comedia, arte, danza, gastronomía y cultura local, como los tradicionales gegants. «Cruïlla es casa porque es el lugar donde te sientes cómodo, seguro, puedes ser tú mismo, convives con tus familiares, invitas a tus amigos», señaló Herreruela, subrayando que esa casa debe cuidarse y mantenerse con responsabilidad.

Una de las claves de esta edición ha sido la colaboración con Endesa, socio fundamental para que Cruïlla se consolide como referente en sostenibilidad en grandes eventos. El festival es el primero y único gran festival del país 100% electrificado, lo que significa que no utiliza generadores de combustibles fósiles. Esta apuesta por la energía limpia se complementa con el objetivo de ser un festival cero residuos. Josep Casellas, director de operaciones del festival, destacó que prefieren hablar de circularidad: «Es lo que nos hace replantear cómo utilizamos los materiales y cómo gestionamos los servicios». A lo largo de los años, el festival ha utilizado sus propias instalaciones como laboratorio para probar soluciones prácticas, siempre de la mano de Endesa, implementando pequeños gestos y sistemas que permiten avanzar hacia la sostenibilidad.

Entre las iniciativas más innovadoras destaca la gestión de los vasos. Cruïlla ha decidido eliminar su logo de los vasos, un elemento muy característico en los festivales, para que los patrocinadores puedan reutilizarlos en futuras ediciones e incluso en otros eventos. Mireia Giraldez, responsable de circularidad, gestión de residuos y accesibilidad, explicó que se han instalado puntos de recogida donde el público puede depositar los vasos y platos usados en la comida. Estos materiales se llevan a una planta de limpieza, donde una empresa los limpia y los almacena para su reutilización. Además, el festival realiza una labor pedagógica con los proveedores para concienciar sobre la gestión de residuos, y durante el montaje y desmontaje se instala un punto verde para garantizar que los restos se reciclen correctamente.

Otra iniciativa destacada es la jornada Cruïlla Circular, que el festival ha recuperado este año. La organización detectó que muchos materiales considerados residuos, como césped, toldos o hamacas, están en perfecto estado pero no pueden almacenarse para su reutilización. Por ello, se ponen a disposición de entidades, empresas y particulares para que puedan recogerlos y darles una segunda vida. Esta práctica refuerza el concepto de economía circular y evita que toneladas de materiales acaben en vertederos. Jordi Herreruela comparó la organización del festival con la construcción de una ciudad efímera para 25.000 personas, que se levanta en 15 días y se desmonta en cinco, lo que hace aún más crucial reducir el impacto ambiental.

El público ha valorado positivamente estas iniciativas. Un asistente comentó que «esta es una zona donde se concentra mucha gente en muy poco tiempo y de esta manera se consigue reducir el impacto que tenemos todos en el entorno». Su acompañante añadió que «es absolutamente necesario hacer todo lo que esté en nuestras manos para reciclar y no consumir de forma excesiva para cuidar el planeta». Otro festivalero destacó el componente social, señalando que «que un evento tan grande como Cruïlla cuente con un Punt Lila y que tenga un montón de temas comprometidos socialmente, me parece estupendo». Incluso hubo quien fue más allá: «No solo han de ser los festivales, si no hemos de ser todos partícipes de una mejor utilización de los recursos».

El compromiso con la sostenibilidad convive con la idea de hacer que el público se sienta como en casa. Esto se refleja en la decoración, llena de guiños al hogar, y en un ambiente cercano y local. Herreruela insistió en que la responsabilidad de cuidar el entorno es compartida: «Tener casa significa una responsabilidad. Es un lugar donde tenemos una cierta conciencia de mantenerlo con cuidado». Con estas acciones, Cruïlla no solo ofrece una experiencia musical única, sino que también demuestra que los grandes eventos pueden ser sostenibles sin renunciar a la emoción ni a la calidad.