Понедельник, 03 Август 2026Cultura · actualidad · contradiccionesÚltimas noticias
Buscar
SociedadLectura

Por qué la ansiedad provoca la sensación de tener un nudo en la garganta

La psicóloga Beatriz Gil Bóveda explica que el «nudo en la garganta» es una respuesta de alarma del organismo ante la ansiedad y que, aunque la molestia es real, las vías respiratorias permanecen abiertas.

Por qué la ansiedad provoca la sensación de tener un nudo en la garganta
¿Por qué se produce la sensación de tener un nudo en la garganta por ansiedad? Una psicóloga lo explica
AudioEscuchar este artículo

Sentir un «nudo en la garganta» es una de las manifestaciones físicas más habituales de la ansiedad y, aunque puede resultar muy angustiosa, no implica que exista una obstrucción real de las vías respiratorias. La psicóloga Beatriz Gil Bóveda explica que este síntoma aparece como consecuencia de la respuesta de alarma del organismo: cuando el cerebro interpreta que hay un peligro, activa el sistema de alerta y aumenta la tensión de la musculatura, incluida la del cuello y la garganta.

Esa tensión muscular es la que genera la característica sensación de opresión o de tener un bulto en la zona del cuello. La especialista insiste en que, por muy intensa que resulte la molestia, «la sensación es muy real, pero la vía respiratoria permanece abierta». Es decir, la percepción de dificultad no significa que el aire no pueda pasar ni que exista un bloqueo físico.

También influye la reacción de la propia persona ante la molestia. Según Gil Bóveda, «cuanto más comprobamos si podemos tragar o más nos asustamos, más se intensifica el síntoma». Esa vigilancia constante y el temor a que ocurra algo grave contribuyen a mantener el círculo de la ansiedad, de modo que el malestar se retroalimenta y puede cronificarse si no se aborda.

Desde el punto de vista terapéutico, la terapia cognitivo-conductual trabaja precisamente para romper ese circuito. «Se trabaja normalizando la sensación, dejando de vigilar constantemente la garganta y cuestionando los pensamientos catastrofistas», señala la psicóloga. El objetivo es reducir la atención puesta sobre el síntoma y modificar la interpretación amenazante que el cerebro hace de esa percepción corporal.

Además, existen estrategias prácticas para disminuir la activación fisiológica del organismo. «Ayudan mucho las técnicas de regulación fisiológica: respirar lentamente, relajar hombros y mandíbula, caminar a buen ritmo, hacer ejercicio físico o practicar yoga, ya que reducen la activación del sistema nervioso y favorecen que la musculatura se destense», detalla la experta.

La especialista añade que, si detrás del nudo hay emociones contenidas, llorar también puede aliviar la tensión acumulada. Expresar esas emociones contribuye a reducir el malestar físico en algunas personas, ya que el cuerpo libera parte de la activación que mantenía la musculatura en tensión.

Por último, Gil Bóveda destaca que la evidencia científica más reciente apunta a la importancia de cambiar la forma de relacionarse con el síntoma. «Sabemos que cuanto menos luchamos contra el síntoma y más lo aceptamos como una respuesta temporal de nuestro cuerpo, antes suele desaparecer», afirma. La conclusión es clara: «El objetivo no es eliminarlo a toda costa, lo fundamental es enseñarle al cerebro que ya no existe un peligro real».