Суббота, 01 Август 2026Cultura · actualidad · contradiccionesÚltimas noticias
Buscar
SociedadLectura

El cambio climático lleva a nuevas serpientes del sur de Europa hacia el norte

El aumento de las temperaturas y la pérdida de hábitat están llevando a varias serpientes del sur de Europa a regiones del norte como Alemania y Suiza. Los expertos aseguran que la mayoría de estas especies no representa un peligro para las personas.

El cambio climático lleva a nuevas serpientes del sur de Europa hacia el norte
Están llegando nuevas serpientes procedentes del sur de Europa; es mejor tener cuidado cerca de ríos y lagos
AudioEscuchar este artículo

El aumento de las temperaturas y la transformación del territorio están empujando hacia el norte de Europa a varias especies de serpientes propias del sur del continente. En los últimos meses se han registrado avistamientos en Alemania y Suiza de ejemplares que hasta hace pocas décadas resultaban prácticamente desconocidos en esas regiones, un fenómeno que los científicos atribuyen al cambio climático y a la pérdida de hábitat.

Entre las especies que mejor reflejan esta expansión se encuentra la culebra ratonera de cuatro líneas (Elaphe quatuorlineata), habitual en Italia, Grecia, Bulgaria, Eslovenia y los Balcanes. Según recoge el medio Linternaute, este reptil, que puede superar los dos metros de longitud, ha sido localizado en el sur de Baviera, donde hace unas décadas su presencia era impensable.

También la culebra viperina (Natrix maura), propia del norte de África, la península ibérica y parte de Francia, ha sido observada en Alemania y Suiza. Esta serpiente, que rara vez supera los 70 centímetros, vive cerca de ríos, lagos y humedales, donde se alimenta de anfibios, peces y pequeños vertebrados. Aunque su aspecto recuerda al de una víbora, no posee un veneno peligroso para las personas, recuerdan los especialistas.

Los expertos explican que la llegada de estas serpientes responde a una combinación de factores ambientales y humanos. El incremento de las temperaturas, la alteración de los ecosistemas, la destrucción de los hábitats naturales y el transporte accidental de animales en camiones y otros vehículos de mercancías favorecen el desplazamiento de estas especies hacia regiones antes inhóspitas para ellas.

La meteoróloga Reina Campos Caba, en Meteored, destaca que las actividades humanas están modificando tanto el clima como la cobertura del suelo. «Estos cambios afectan directamente a los reptiles, especialmente porque alteran los patrones de temperatura y precipitación que condicionan su reproducción y supervivencia», señala. El crecimiento de la población y la expansión agrícola reducen además los espacios naturales disponibles.

La Asociación Herpetológica Española recoge las conclusiones de un estudio liderado por Pablo Ariel Martínez y Talita F. Amado, según el cual la agricultura y la ganadería destruyen y fragmentan los hábitats de los que dependen muchas serpientes. Aun así, algunas especies generalistas consiguen adaptarse e incluso prosperar en áreas agrícolas donde abundan presas como los roedores.

Los especialistas subrayan que esta expansión no implica necesariamente un aumento del peligro para la población. Markus Baur, director del Santuario de Reptiles de Múnich, afirma que los ejemplares detectados en Baviera son escasos y no representan un problema para los ciudadanos. No obstante, la Asociación Herpetológica Española insiste en que los cambios en la distribución de las serpientes requieren vigilancia.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre 1,8 y 2,7 millones de personas sufren cada año mordeduras de serpientes venenosas, con miles de fallecimientos y numerosas discapacidades permanentes. Por ello, la OMS considera el envenenamiento por mordedura de serpiente una enfermedad tropical desatendida prioritaria. Investigadores vinculados a la organización advierten de que el aumento de las temperaturas, las lluvias intensas y las inundaciones podrían favorecer un mayor contacto entre humanos y serpientes en determinadas regiones del planeta.

Para la comunidad científica, la expansión de las serpientes hacia el norte de Europa constituye un ejemplo visible de cómo el cambio climático y la transformación del territorio alteran la distribución de las especies. Cada nuevo avistamiento aporta información valiosa para comprender estos procesos y mejorar las estrategias de conservación. Los investigadores recomiendan observar el fenómeno desde una perspectiva científica, sin alarmismo, y recuerdan que la protección de los ecosistemas, la planificación del uso del suelo y el seguimiento de la biodiversidad serán claves para minimizar los conflictos entre personas y fauna silvestre.