El aire fresco del norte pondrá fin a la cuarta ola de calor en España
Meteored anuncia que la cuarta ola de calor terminará el 1 de agosto, un día antes de lo previsto, con la llegada de aire fresco del norte y tormentas en el este peninsular.

La cuarta ola de calor de este verano en España llegará a su fin el próximo 1 de agosto, un día antes de lo previsto inicialmente, según la actualización de Meteored. La causa será la llegada de una masa de aire fresco procedente del norte, que dará un vuelco a las temperaturas y traerá de nuevo tormentas al este peninsular. El cambio se notará no solo en los termómetros, sino también en el ambiente, con unas noches que empezarán a parecerse más a las habituales de esta época del año.
El anuncio llega después de un junio y un julio marcados por temperaturas de récord en buena parte del país y por cuatro episodios de calor intenso. Meteored señala que, aunque el mes de agosto comenzará todavía con calor, a corto plazo se intuyen cambios más importantes en la circulación atmosférica. De hecho, en cuestión de horas las tormentas volverán a ganar protagonismo en el este de la Península, lo que ayudará a rebajar unos valores que en las últimas semanas no han dejado de subir.
Según los modelos mesoescalares consultados por Meteored, a partir de las 16.00 horas aproximadamente crecerán las nubes de tormenta más activas. Las precipitaciones serán localmente intensas en la Comunidad Valenciana, con especial incidencia en Valencia, el interior de Castellón y el extremo septentrional de Alicante. También se esperan aguaceros en el Pirineo catalán y el sur de Tarragona. Algunos núcleos tormentosos se formarán en Teruel, Albacete y Cuenca, y podrían saltar hacia las provincias vecinas.
En cualquier caso, los expertos hablan de chubascos dispersos, aunque en algunos puntos podrían acumularse más de 20 litros por metro cuadrado en menos de una hora. En las sierras del este de Andalucía y en las áreas montañosas de la Región de Murcia también se formarán pequeños núcleos, muy aislados y en principio de menor entidad. Durante la noche, la actividad tormentosa irá a menos, como es habitual en este tipo de situaciones.
El paso de estas tormentas no estará exento de fenómenos adversos. Meteored advierte de la posibilidad de vendavales y de reventones, con rachas que podrían alcanzar o superar los 80 o 90 kilómetros por hora al paso de algunas de las tormentas. La actividad eléctrica será también localmente importante. Además, tanto el Laboratorio Europeo de Tormentas Severas como el modelo consultado apuntan a que existe cierta probabilidad de que las tormentas de la tarde generen granizo de más de dos centímetros de diámetro, especialmente en el Pirineo catalán, el sur de Tarragona y la Comunidad Valenciana.
El riesgo de incendio será otro de los factores a vigilar. La previsión indica que el peligro será muy alto o extremo en la mayor parte del tercio oriental de la Península, en una jornada en la que la combinación de calor, sequedad y tormentas secas puede favorecer la ignición de nuevos fuegos. Este contexto se produce en un verano en el que los grandes incendios forestales han estado muy presentes en varias comunidades autónomas, por lo que los servicios de extinción mantienen la alerta.
De cara a los días siguientes, la inestabilidad más acusada tenderá a desplazarse hacia el norte y al Pirineo por el paso de una vaguada. Esto significa que el alivio térmico será más evidente en el norte y en zonas de montaña, mientras que en el resto del país las temperaturas podrían mantenerse aún elevadas, aunque sin los niveles extremos de las últimas semanas. Meteored subraya que no hace falta mirar demasiado lejos para ver el cambio: en unas horas, el tiempo dará un vuelco.
Este respiro térmico será bien recibido por muchos ciudadanos, sobre todo después de unas noches de agosto en las que ya se empieza a notar el descenso esperado de las temperaturas, lo que facilita conciliar el sueño. La entrada de aire fresco del norte, aunque no supondrá un otoño anticipado en todo el territorio, sí acercará el ambiente a una sensación más propia de finales del verano o incluso de comienzos del otoño en algunos puntos. Los cambios bruscos de estación, cada vez más frecuentes, vuelven a marcar la agenda de la predicción meteorológica.


