
De la cárcel al frente: mujeres reclutadas por Rusia denuncian violencia sexual
La promesa de salario y libertad llevó a mujeres presas a contratos militares. Una investigación recoge denuncias de chantaje sexual y la acusación de violación presentada por la sanitaria Lyudmila Poltarakova.
Mil.ru
Salir de la cárcel mediante un contrato militar parecía, para algunas mujeres rusas, una oportunidad de recuperar la libertad y obtener un salario que en prisión resultaba inimaginable. La investigación de Verstka muestra el otro lado de ese intercambio: una nueva dependencia de la cadena de mando y denuncias de que algunos comandantes aprovecharon esa posición para exigir sexo.
Según el medio, en la ola de reclutamiento que investigó se ofrecían contratos de un año, salarios desde 220.000 rublos al mes, compensaciones por heridas y la posibilidad de no cumplir el resto de la condena. Varios cientos de mujeres recibieron preparación y fueron enviadas a la guerra contra Ucrania como sanitarias militares.
La diferencia entre permanecer en un hospital o acercarse a la primera línea podía significar una diferencia inmediata de riesgo. Una de las entrevistadas contó que un comandante prometía dejar a algunas mujeres en el hospital si lo visitaban por la noche. Algunas aceptaron. Después, según esa testigo, descubrieron que el hombre ni siquiera podía decidir realmente dónde serían destinadas.
Lyudmila Poltarakova formula la acusación más grave. Ella afirma que el comandante de regimiento Sergey Zhitkov empezó llamándola para que le hiciera masajes y después se volvió agresivo. Según su relato, Zhitkov la violó en febrero de 2025 y la violencia sexual continuó durante marzo. Es una acusación de Poltarakova y no un hecho establecido por una sentencia pública.
La sanitaria asegura además que más tarde se le exigieron servicios sexuales para otro militar de alto rango. Tras protestar, fue trasladada a otro batallón médico. Antes de ese traslado, dice, la obligaron a firmar un documento que negaba cualquier violencia de Zhitkov. Poltarakova explicó que firmó por miedo a lo que podía ocurrir con su servicio.
En junio de 2026, según Verstka, presentó formalmente una denuncia por violación ante un fiscal militar. Después comenzó a decir que intentaban enviarla con urgencia a la primera línea y que temía que el traslado sirviera para deshacerse de ella.
Otras publicaciones aportan datos independientes sobre su situación militar. El 30 de junio se difundió un llamamiento de Poltarakova en el que aparecía identificada como militar contratada del 370.º Batallón Médico Separado. Allí habló de más de 80 mujeres condenadas que habían firmado contratos con el Ministerio de Defensa y describió su trabajo en grupos de evacuación que retiran heridos y muertos del frente. El 1 de julio se informó de otro mensaje en el que decía haber recibido una orden urgente de ir a la zona de combate y temer por su vida.
Verstka informó posteriormente de que Poltarakova seguía viva y estaba en el frente. El medio sostiene que se abrió una causa penal contra ella por negarse a cumplir una orden de misión de combate, mientras que no se abrió una causa por su denuncia de violación. No se han localizado documentos públicos de tribunales o fiscalía que permitan establecer de forma independiente el estado de esos dos procedimientos.
El reclutamiento de mujeres presas, además, no empezó de forma general en 2024. Current Time ya informó en marzo de 2023 de mujeres reclutadas para la guerra y de la participación de representantes del Ministerio de Defensa. RFE/RL entrevistó después a una mujer que firmó desde una colonia en el verano de 2023 y trabajó como enfermera en la región de Donetsk. Ella también relató avances sexuales no deseados y diferencias entre las promesas de los reclutadores y las condiciones reales.
El contraste es el centro de esta historia: la salida de una prisión se presentó como libertad, pero el contrato llevó a estas mujeres a una institución que también controlaba sus movimientos y su seguridad. El siguiente cambio dependerá de la respuesta de la justicia militar a la denuncia de Poltarakova y de si las demás reclutas tienen una vía real para denunciar a un superior sin convertir el frente en una amenaza adicional.
