
El deán de una catedral australiana dimite tras un reality show con creadores de contenido para adultos
Peter Catt, deán de la catedral de Santa María de Brisbane, pone fin a 18 años de ministerio después de que un reality show con estrellas de OnlyFans grabado en el templo desatara la polémica.
El deán de la catedral de Santa María de Brisbane, Peter Catt, ha presentado su dimisión después de 18 años al frente de la congregación, tras la controversia generada por la grabación de un reality show con creadores de contenido para adultos en el interior del templo. La decisión, que según el propio Catt pretendía ser un gesto de fe y aceptación, ha terminado por costarle su ministerio.
El programa, que contó con la participación de personalidades de OnlyFans, utilizó la catedral como escenario para una de sus secuencias. Lo que en un principio se planteó como una iniciativa para acercar la Iglesia a realidades sociales alejadas de ella, derivó en una ola de críticas dentro y fuera de la institución anglicana. La polémica se extendió rápidamente por Australia y obligó a la diócesis a pronunciarse sobre los criterios que rigen el uso de sus espacios sagrados.
Catt, que asumió el cargo hace casi dos décadas, había defendido en repetidas ocasiones la necesidad de que la Iglesia dialogue con la cultura contemporánea y no se aísle de los debates que atraviesan la sociedad. Esa línea de apertura, sin embargo, chocó con la sensibilidad de buena parte de los fieles, que consideraron incompatible la grabación de un formato de entretenimiento vinculado a la industria del contenido para adultos con el carácter litúrgico de la catedral.
La dimisión pone de relieve las tensiones que recorren a las instituciones religiosas a la hora de gestionar su imagen pública y de decidir hasta dónde pueden llegar sus incursiones en el mundo del espectáculo. No se trata de un caso aislado: en los últimos años, distintas iglesias han cedido sus espacios para rodajes, conciertos o eventos culturales, lo que ha abierto un debate recurrente sobre los límites entre la misión pastoral y la proyección mediática.
El anuncio de la salida de Catt cierra una etapa de 18 años marcada por su apuesta por la inclusión y el diálogo social. Su marcha deja abierta la pregunta de quién asumirá el liderazgo de la catedral y con qué criterios se regulará en el futuro el uso del recinto para actividades ajenas al culto. Por el momento, la diócesis no ha detallado los plazos para el nombramiento de un sucesor.
La controversia ha tenido también un eco considerable en los medios australianos, que han seguido con atención la polémica desde que trascendió la participación de creadores de contenido para adultos en el rodaje. El caso ha reavivado el debate sobre la convivencia entre la tradición religiosa y las nuevas formas de entretenimiento digital, un terreno en el que las fronteras son cada vez más difusas.
Para la comunidad de la catedral de Santa María, el desenlace supone un golpe después de casi dos décadas de estabilidad en la dirección. La figura de Peter Catt había estado asociada a una visión progresista de la Iglesia anglicana australiana, y su salida deja un vacío que la diócesis deberá gestionar con cuidado para no ahondar en la división interna.
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