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Claroscuro

14 agosto 2026

Política

Trump y Musk vuelven a entenderse después de una relación hecha de extremos

Pasaron del rechazo a una alianza electoral millonaria, luego a amenazas y ruptura pública. En 2026 reconstruyen el vínculo con menos espectáculo y más cálculo.

Foto oficial de la Casa Blanca: Daniel Torok

La relación entre Donald Trump y Elon Musk siempre ha funcionado por contrastes. El hombre que en 2016 consideraba que Trump no era adecuado para la presidencia terminó gastando al menos unos 250 millones de dólares para ayudarle a volver a la Casa Blanca en 2024. El asesor que aparecía al lado del presidente a comienzos de 2025 acabó apoyando una llamada a su destitución en junio. Y el empresario que anunció un partido propio volvió meses después a financiar a los republicanos.

Ahora ambos vuelven a hablar. The Wall Street Journal informó el 14 de agosto de 2026 que Trump y Musk mantienen conversaciones aproximadamente una vez al mes sobre inteligencia artificial, China y asuntos internacionales. Musk, además, prepara al menos 100 millones de dólares para una operación de participación electoral republicana en las elecciones de medio mandato.

La primera etapa fue de distancia. Antes de las elecciones de 2016, Musk dijo que Trump no era el hombre adecuado para la presidencia. Tras la victoria republicana aceptó entrar en consejos empresariales de la Casa Blanca, pero renunció en junio de 2017 después de que Trump retirara a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima.

En 2020 llegó un acercamiento. Trump elogió a Musk y apoyó públicamente su intento de reabrir la fábrica de Tesla en California durante las restricciones de la pandemia. Dos años después volvieron los ataques. Trump cuestionó la versión de Musk sobre su historial electoral y Musk respondió que había llegado el momento de que Trump abandonara la política.

En 2023, el propietario de Twitter todavía tenía otras apuestas. Cedió Twitter Spaces a Ron DeSantis para el lanzamiento de su campaña presidencial, cuando el gobernador de Florida parecía el principal rival de Trump en las primarias republicanas. El cambio decisivo se produjo tras el intento de asesinato de Trump en Butler en julio de 2024. Musk lo respaldó públicamente por primera vez.

La alianza creció rápido. En agosto mantuvieron una conversación de dos horas en X. Musk propuso una comisión de eficiencia del gobierno y se ofreció a participar. En octubre subió al escenario de un mitin de Trump. A finales de la campaña, su apoyo ya no era solo cultural: se había convertido en una de las mayores inversiones políticas individuales del ciclo.

Después de la victoria, Trump vinculó a Musk al proyecto DOGE. Ya en el Gobierno, Musk fue empleado de la Casa Blanca y asesor principal. Una declaración judicial de la propia administración dejó claro que no era administrador del U.S. DOGE Service ni tenía autoridad formal independiente para tomar decisiones gubernamentales. Aun así, se convirtió en el rostro de los recortes.

En marzo de 2025, Trump exhibió vehículos Tesla en la Casa Blanca y dijo que compraría uno. El 30 de mayo ambos todavía aparecían juntos en una despedida amistosa. Seis días más tarde, todo explotó por la gran ley fiscal y de gasto. Musk la atacó por la deuda. Trump amenazó con cancelar contratos y subsidios de sus empresas. Musk apoyó una llamada al impeachment, amenazó brevemente con retirar Dragon y publicó una afirmación no demostrada sobre Trump y documentos de Jeffrey Epstein. Luego la eliminó. No constituía prueba de participación criminal de Trump.

El 11 de junio, Musk admitió que algunas publicaciones habían ido demasiado lejos. En julio anunció el America Party. Sin embargo, la ruptura no se consolidó. JD Vance y Susie Wiles mantuvieron canales abiertos. En septiembre Trump y Musk se reencontraron en el homenaje a Charlie Kirk; en noviembre Musk regresó a la Casa Blanca para una cena; en enero de 2026 volvió a donar millones a las estructuras republicanas.

El viaje conjunto a Pekín en mayo confirmó que la relación ya era operativa. Musk comunicó su intención de ayudar en las elecciones. Hoy el vínculo no tiene la intensidad pública de 2024. Musk reconoce que se dejó arrastrar demasiado por la política y Trump considera, según sus colaboradores, que aquella cercanía no volverá. Quizá ese sea el nuevo equilibrio: dos figuras acostumbradas a los extremos intentando mantener una alianza útil sin repetir el exceso que la destruyó.

Álvaro Delgado

Autor

Corresponsal internacional

Álvaro Delgado cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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