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Claroscuro

20 septiembre 2026

Estilo de vida

El naked dressing y la delgada línea entre la moda y la hipersexualización

El naked dressing, la tendencia de vestir con transparencias y mínimos textiles, domina las pasarelas y las redes. Entre el marketing viral y una posible reivindicación del cuerpo, la moda se debate entre la liberación y la cosificación.

El naked dressing se ha consolidado como una de las tendencias más visibles de la moda contemporánea. Vestidos transparentes, tejidos que simulan la desnudez y prendas que reducen al mínimo la cobertura del cuerpo dominan las pasarelas internacionales y las alfombras rojas. Lo que comenzó como una provocación de diseñadores de vanguardia se ha transformado en un fenómeno masivo que llega al gran público a través de las redes sociales y las cadenas de moda rápida.

La pregunta que sobrevuela el sector es si esta estética responde a una reivindicación del cuerpo libre o si, por el contrario, forma parte de una estrategia de marketing basada en la hipersexualización. Los expertos señalan que el naked dressing no es nuevo: a lo largo de la historia, la moda ha utilizado la desnudez simulada como herramienta de escándalo y de atracción comercial. Sin embargo, la diferencia actual radica en la velocidad de difusión y en la capacidad de las plataformas digitales para convertir cualquier atuendo en un contenido viral.

Las firmas de lujo han adoptado esta tendencia con naturalidad. Firmas como Saint Laurent, Mugler o Versace han presentado colecciones en las que las transparencias y los cortes extremos son protagonistas. Estas propuestas generan una enorme repercusión mediática, lo que a su vez alimenta las ventas de versiones más asequibles en tiendas de moda rápida. El resultado es un circuito en el que la provocación estética se traduce en beneficios económicos inmediatos.

Desde una perspectiva social, el naked dressing ha sido interpretado por algunas voces como una forma de empoderamiento. La idea de que cada persona decide cómo mostrar su cuerpo y que la desnudez no debe ser motivo de vergüenza ha ganado terreno en los discursos feministas y de diversidad corporal. Sin embargo, críticos advierten que esta narrativa puede ser utilizada por la industria para justificar una presión estética que sigue favoreciendo cuerpos normativos y jóvenes, excluyendo a quienes no encajan en esos cánones.

La hipersexualización en la moda no es un fenómeno aislado. Se inserta en un contexto más amplio en el que el cuerpo se convierte en un activo digital. Las influencers y celebridades que adoptan el naked dressing obtienen una visibilidad considerable, lo que refuerza la idea de que mostrar es sinónimo de existir en el espacio público. Esta dinámica plantea interrogantes sobre los límites entre la expresión personal y la explotación comercial de la imagen.

El debate también alcanza a la sostenibilidad y al consumo. La producción masiva de prendas transparentes y de bajo coste responde a ciclos de tendencia cada vez más cortos. Muchas de estas piezas tienen una vida útil limitada y contribuyen al aumento de residuos textiles. Así, la tendencia del naked dressing no solo cuestiona los códigos de vestimenta, sino también el modelo de producción y consumo que la hace posible.

En el plano cultural, la desnudez simulada ha sido un recurso recurrente en el arte, el cine y la música. Lo que hoy se presenta como una novedad forma parte de una larga tradición de representaciones del cuerpo. La diferencia estriba en la omnipresencia de las imágenes y en la facilidad con que se difunden sin contexto. Esto puede banalizar el debate sobre el consentimiento, la intimidad y el derecho a decidir cómo se muestra el propio cuerpo.

De cara al futuro, la evolución del naked dressing dependerá de cómo la industria equilibre el impacto comercial con una reflexión ética. Algunas marcas ya apuestan por narrativas que vinculan la transparencia con la artesanía y la calidad, alejándose del simple golpe de efecto. Otras mantienen la provocación como seña de identidad. En cualquier caso, la conversación sobre moda, cuerpo y sexualidad seguirá siendo uno de los ejes centrales del estilo contemporáneo.

Alba Aguilar

Autor

Periodista de sociedad

Alba Aguilar cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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