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Claroscuro

23 agosto 2026

Estilo de vida

El modelo LAT: por qué cada vez más parejas eligen vivir separadas

La convivencia ya no es la única meta de una relación. El modelo LAT (Living Apart Together), en el que la pareja mantiene el vínculo pero vive en domicilios distintos, gana terreno como estrategia consciente para preservar la relación. Una sexóloga explica para quién funciona.

La convivencia ha dejado de ser la meta obligatoria de toda relación de pareja. Cada vez son más las personas que, pese a llevar años juntas, eligen mantener direcciones distintas. Es el modelo conocido como LAT (Living Apart Together), una fórmula que deja de ser una excepción para convertirse en una estrategia deliberada con la que muchas parejas intentan proteger su vínculo de la rutina y el desgaste diario.

El caso de Wojciech ilustra esta tendencia: lleva diez años en una relación, pero no comparte ciudad con su pareja. María, por su parte, está casada desde hace un cuarto de siglo y solo ve a su marido una vez al mes. Su explicación es contundente: «En casa nos habríamos matado». Ambos ejemplos reflejan una realidad que, según los expertos, deja de ser anecdótica para instalarse como una opción de vida cada vez más extendida.

La sexóloga y psicoterapeuta Sylwia Szulc analiza este fenómeno y señala que el modelo LAT no es una moda pasajera, sino una respuesta consciente a las necesidades de muchas personas. Para ella, esta configuración permite preservar la individualidad dentro de la pareja, algo que la convivencia tradicional a menudo dificulta. Mantener espacios propios, ritmos de vida independientes y momentos de encuentro elegidos, en lugar de impuestos por la rutina, son algunos de los beneficios que destacan quienes optan por esta vía.

Szulc subraya que el modelo no es apto para todo el mundo. Funciona especialmente bien en parejas que valoran su autonomía personal, que tienen estilos de vida muy marcados o que han pasado por experiencias previas de convivencia que no resultaron positivas. También puede ser una solución para quienes, por motivos laborales o familiares, viven en ciudades distintas y prefieren no forzar una mudanza que podría poner en riesgo la relación. En cambio, para aquellas personas que buscan en la pareja una fusión total o que necesitan la presencia constante del otro como base de su seguridad emocional, la distancia puede generar inseguridad y frustración.

La experta insiste en que la clave no está en el modelo en sí, sino en que sea una decisión compartida y no una imposición. Cuando ambos miembros de la pareja están de acuerdo en vivir separados y entienden las razones del otro, el LAT puede fortalecer el vínculo. Por el contrario, si uno de los dos lo vive como un rechazo o como una falta de compromiso, la distancia física se convierte en distancia emocional y la relación se resiente.

El fenómeno también invita a replantearse las ideas tradicionales sobre el amor y el compromiso. Durante décadas, el éxito de una relación se medía por la capacidad de construir un proyecto de vida común bajo el mismo techo. El auge del LAT sugiere que muchas parejas están redefiniendo esas expectativas y priorizando la calidad del tiempo compartido sobre la cantidad de horas que pasan juntas. La cercanía emocional, en este esquema, no depende de la proximidad física.

Los testimonios recogidos apuntan a que, para algunos, la separación de domicilios es precisamente lo que mantiene viva la ilusión y el deseo. La ausencia permite que los encuentros sean más intensos y que la relación no se contamine con las pequeñas fricciones cotidianas, como las tareas domésticas o los horarios. Esa distancia elegida, lejos de enfriar el amor, lo protege de la erosión que provoca la convivencia forzada.

En cualquier caso, los expertos recomiendan que la decisión se tome con honestidad y comunicación. No se trata de un modelo superior ni inferior a la convivencia clásica, sino de una alternativa más en el abanico de formas posibles de vivir una relación. Lo importante, concluye Szulc, es que cada pareja encuentre la fórmula que mejor se adapte a sus necesidades reales y que esa elección se haga desde el deseo y no desde el miedo al compromiso.

Bruno Lozano

Autor

Cronista deportivo

Bruno Lozano cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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