
El 'dressing down' se impone en el street style del NYFW Spring/Summer 2027
La Semana de la Moda de Nueva York para la primavera/verano 2027 cierra con una tendencia clara en las calles: comodidad y funcionalidad por encima de los tacones. Los asistentes apuestan por calzado plano, sneakers y bolsos espaciosos.
La Semana de la Moda de Nueva York para la primavera/verano 2027 ha llegado a su fin, y con ella se ha consolidado una tendencia que ha dominado las aceras de la ciudad: el 'dressing down'. Lejos de los tacones inestables y los atuendos meramente decorativos, quienes han asistido a los desfiles, presentaciones y fiestas han priorizado la comodidad sin renunciar al estilo. El calzado plano y las zapatillas deportivas se han convertido en los grandes protagonistas de la semana, marcando un cambio de paradigma en la moda de calle.
Esta edición de septiembre, que incluyó hitos como el desfile del 85 aniversario de Coach, ha visto cómo los asistentes han optado por prendas y accesorios que les permitieran afrontar jornadas maratonianas. Las bailarinas clásicas con detalle de hebilla, disponibles en tonos marrón chocolate y negro, se han revelado como una elección recurrente por su capacidad de aportar un toque pulido a cualquier conjunto. Junto a ellas, las zapatillas de lona y jacquard con suela de goma y detalles que rinden homenaje a la ciudad han sido otro de los imprescindibles, gracias a su comodidad y a su diseño funcional.
Los bolsos también han jugado un papel crucial en esta edición. La necesidad de transportar laptops, cámaras, cuadernos, botellas de agua y hasta pequeños ventiladores para combatir el calor del metro neoyorquino ha impulsado la presencia de modelos amplios y versátiles. Los bolsos de hombro con un equilibrio entre estructura y caída se han llevado con naturalidad, ofreciendo distintas capacidades según las necesidades de cada jornada. Esta funcionalidad no ha restado elegancia a los looks, sino que ha redefinido lo que significa ir a la moda en un evento de esta magnitud.
El fenómeno no es aislado. La semana neoyorquina ha servido como termómetro de un cambio más amplio en los hábitos de consumo y en la relación con la indumentaria. La moda de calle, que tradicionalmente ha funcionado como escaparate de las tendencias que luego llegan a las pasarelas, muestra ahora una clara inclinación hacia la practicidad. Los editores y asistentes han demostrado que se puede mantener un alto nivel de estilo mientras se camina de un desfile a otro, se trabaja desde el móvil o se enfrenta el transporte público.
Esta edición de la NYFW para la primavera/verano 2027 deja así una imagen de contraste: la sofisticación de las propuestas sobre la pasarela convive con una calle que reclama comodidad. El 'dressing down' ya no es una concesión, sino una declaración de intenciones. La moda, al menos en las aceras de Nueva York, se ha vuelto más amable con quien la lleva.
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