
Los restos del puente Ferenc József emergen del Danubio cuando baja el nivel del agua en Budapest
Los vestigios del antiguo puente Ferenc József, destruido en 1945 durante el asedio de Budapest, vuelven a ser visibles bajo el Szabadság híd cuando el Danubio baja su caudal en verano, un fenómeno que podría hacerse más frecuente por el cambio climático.
Los restos del antiguo puente Ferenc József, destruido en enero de 1945 durante el asedio de Budapest, vuelven a asomar bajo la superficie del Danubio cuando el nivel del río desciende. El fenómeno, visible desde el actual puente Szabadság híd —conocido popularmente como puente de la Libertad—, permite contemplar la estructura de hierro que quedó sumergida tras la voladura del viaducto original.
El puente Ferenc József fue demolido el 16 de enero de 1945, cuando un proyectil soviético detonó las cargas explosivas alemanas colocadas en la estructura. La explosión formaba parte de los combates del asedio de Budapest, uno de los episodios más destructivos de la Segunda Guerra Mundial en la capital húngara. Desde entonces, los restos del puente permanecen en el lecho del río y solo se dejan ver en contadas ocasiones.
El puente de la Libertad, que ocupa su lugar y conecta la colina de Gellért con el Mercado Central, es hoy uno de los grandes atractivos turísticos de Budapest. Su estructura verde y ornamentada, por la que circulan tranvías históricos, se ha convertido en uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. Sin embargo, la mayoría de los viandantes desconoce que bajo sus pies descansa la osamenta del viaducto anterior.
Para que los restos emerjan es necesario que confluyan varias condiciones. El nivel del Danubio debe ser lo suficientemente bajo, algo que suele ocurrir en verano, y la temperatura y el tiempo deben acompañar. Cuando esto sucede, los vestigios metálicos aparecen cerca de la superficie e incluso sobresalen del agua, ofreciendo una imagen insólita del pasado de la ciudad.
Los expertos advierten de que este tipo de avistamientos podría dejar de ser excepcional. Si Hungría y el resto de Europa continúan enfrentándose a veranos calurosos y secos como consecuencia del cambio climático, el descenso del caudal del Danubio será más habitual y los restos del puente Ferenc József quedarán al descubierto con mayor frecuencia.
La historia del puente Ferenc József se remonta al siglo XIX, cuando se construyó como una de las principales conexiones entre Buda y Pest. Su destrucción en 1945 formó parte de la retirada de las tropas alemanas ante el avance soviético, que dejó la ciudad en ruinas. La reconstrucción posterior dio lugar al actual puente de la Libertad, inaugurado en 1946, que conserva parte del trazado y la función del antiguo viaducto.
El hallazgo visual de los restos no solo despierta el interés de los turistas, sino que también invita a reflexionar sobre la memoria de la guerra y la transformación del paisaje urbano. Budapest, atravesada por el Danubio, ha reconstruido sus puentes en varias ocasiones a lo largo de su historia, y cada uno de ellos guarda una huella de los conflictos que marcaron la ciudad.
La bajada del nivel del agua en verano es un fenómeno recurrente en el Danubio, pero la sequía prolongada y las altas temperaturas de los últimos años han acentuado su intensidad. Los restos del puente Ferenc József se han convertido así en un testimonio involuntario del cambio climático, además de un recordatorio de la destrucción que sufrió la capital húngara hace ocho décadas.
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