
La Casa de la Arquitectura Egipcia de El Cairo, un museo en una mansión otomana del siglo XVIII
La Casa Ali Labib, construida por dos hermanos en el siglo XVIII, alberga desde 2010 un museo y centro cultural que recorre la historia de la arquitectura egipcia, desde la antigüedad hasta la actualidad, en un edificio que conserva azulejos, murales y techos tallados de la época otomana.
Egyptian Revival architecture
La Casa Ali Labib, un edificio construido por dos hermanos en el siglo XVIII en El Cairo, es uno de los pocos ejemplos de mansión cairota de la era otomana que se conserva íntegramente. Desde 2010 alberga la Casa de la Arquitectura Egipcia, un museo y centro cultural dedicado a la historia del diseño de edificios en Egipto, desde la antigüedad hasta la época moderna.
El inmueble combina elementos de las tradiciones arquitectónicas otomana turca y árabe egipcia, y funciona como una cápsula del tiempo de las artes decorativas islámicas. En su interior destacan los azulejos elaborados, los murales con paisajes urbanos turcos, las vidrieras, las delicadas celosías de madera y los paneles de techo intrincadamente tallados y pintados. Como la mayoría de las viviendas residenciales de la época, la casa vuelca su mejor cara hacia el interior: la fachada exterior es relativamente sobria, mientras que el interior, organizado en torno a un patio central, es mucho más ornamentado.
La distribución del edificio responde a las condiciones climáticas del desierto. Un conjunto de espacios abiertos y sombreados, techos altos y ventanas elevadas favorecía la circulación del aire, la solución que los egipcios acomodados adoptaron para combatir el calor mucho antes de la invención del aire acondicionado. Esa misma lógica constructiva convive con la función museística actual, que aprovecha las estancias para exhibir fotografías, diagramas y dioramas de todas las épocas de la historia arquitectónica egipcia, desde los grandes hitos monumentales hasta proyectos residenciales de menor escala.
Aunque la mayor parte de los textos está en árabe, todas las secciones del museo están muy bien ilustradas, lo que facilita la visita a quienes no dominan el idioma. La azotea, además, ofrece una vista amplia de los minaretes, las fortificaciones y los palomares del Cairo histórico, incluidos varios de los hitos que aparecen descritos en las propias exhibiciones del museo.
El edificio se presenta así como un doble testimonio: por un lado, conserva la huella material de una forma de habitar propia de la élite cairota del siglo XVIII; por otro, ordena y explica la evolución de la construcción en Egipto a lo largo de milenios. La Casa de la Arquitectura Egipcia se suma a la oferta cultural de la capital egipcia con una propuesta que une patrimonio, historia del diseño y divulgación, y convierte el propio inmueble en la pieza central de la visita.
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