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Claroscuro

12 octubre 2026

Cultura

El túmulo macedonio de Agios Athanasios conserva frescos de hace 2.400 años

Bajo un túmulo funerario de 12 metros de altura en Agios Athanasios, Grecia, una tumba macedonia del siglo IV a.C. conserva frescos de hace 2.400 años en un estado excepcional, pese a haber sido saqueada en la Antigüedad.

Carole Raddato from FRANKFURT, Germany

Bajo un túmulo funerario de 12 metros de altura en Agios Athanasios, en el norte de Grecia, una tumba macedonia de finales del siglo IV a.C. conserva uno de los conjuntos de pintura mural antigua mejor preservados del mundo. La cámara, protegida por una envoltura de hormigón construida para garantizar su conservación, alberga frescos de hace 2.400 años que han llegado hasta hoy en un estado excepcional.

El hallazgo resulta aún más llamativo porque los saqueadores de tumbas de la Antigüedad vaciaron la cámara funeraria de sus objetos de oro, pero dejaron intactas las pinturas. Ese detalle explica que el tesoro artístico haya sobrevivido mientras el ajuar de metales preciosos desaparecía: el interés de los expoliadores se centraba en el oro, no en las imágenes que cubrían los muros y la fachada.

La fachada del monumento presenta un frontón presidido por grifos de alas doradas. Justo debajo, un friso de simposio reproduce con gran detalle un banquete de la Antigüedad: seis hombres ceñidos con guirnaldas reclinados en lechos mientras beben vino, acompañados por músicas. A esa escena se suma una procesión de cazadores, caballos e infantería fuertemente armada que avanza hacia la entrada. Flanqueando la pesada puerta de piedra, dos jóvenes guardianes de tamaño natural, de expresión melancólica, montan una guardia permanente.

El conjunto se inscribe en el arte funerario macedonio de finales del siglo IV a.C., un periodo en el que las élites del reino de Macedonia financiaban tumbas monumentales decoradas con pintura figurativa. La combinación de arquitectura subterránea, cubierta tumular y programa pictórico convierte a Agios Athanasios en un testimonio directo de las prácticas funerarias y del imaginario aristocrático de la época.

La conservación de los frescos se ha visto favorecida por las condiciones de sellado de la cámara y, en época contemporánea, por la estructura de protección que aísla el interior del túmulo. Esa envoltura de hormigón permite visitar y estudiar el monumento sin exponer la pintura a la intemperie, uno de los principales riesgos para este tipo de vestigios.

El valor del yacimiento no reside solo en la calidad técnica de las imágenes, sino en lo que documentan. El friso del simposio ofrece una ventana a la sociabilidad de la élite macedonia, con el vino, la música y el banquete como señas de identidad. La procesión militar, por su parte, introduce el componente guerrero y cinegético que acompañaba a la nobleza. Y los dos guardianes de la puerta traducen en piedra pintada la idea de una vigilancia que trasciende la muerte.

Pese al expolio sufrido en la Antigüedad, la tumba de Agios Athanasios sigue siendo un ejemplo de cómo el patrimonio puede sobrevivir a la depredación cuando el objeto de valor no coincide con el objeto de arte. Los frescos, con sus grifos, sus comensales y sus centinelas, continúan siendo el testimonio más elocuente de lo que aquella cámara fue y de quienes la mandaron construir.

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Álvaro Delgado

Autor

Corresponsal internacional

Álvaro Delgado cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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