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Claroscuro

3 noviembre 2026

Cultura

Danés Jens Galschiøt desnuda a Trump en una escultura sobre la sátira política

El escultor danés Jens Galschiøt, autor de The Orange Plague, explica por qué considera que el arte puede decir lo que la política de partidos no dice.

© harpersbazaar.com

El escultor danés Jens Galschiøt ha querido gritar que «el rey está desnudo». Con su obra The Orange Plague, retoma el papel del niño que, en el cuento de Hans Christian Andersen «Los vestidos nuevos del emperador», desenmascara al soberano que cree vestir ropajes invisibles. La pieza presenta a Donald Trump sin ropa, en una representación que convierte al personaje político en objeto de crítica directa.

Según explica el propio artista en la entrevista publicada por Harper's Bazaar Italia, la política de partidos tiende a perderse en los compromisos, las negociaciones y los matices. En ese contexto, Galschiøt sostiene que la escultura puede hablar un lenguaje más directo y simbólico, comprensible para públicos muy distintos. Para él, el arte no necesita explicaciones largas: basta con una imagen que se entienda de inmediato.

El escultor define su obra como un monumento sin tiempo a la sátira política. La idea es que la pieza no dependa únicamente de la coyuntura del momento, sino que pueda seguir leyéndose como una reflexión sobre el poder, la vanidad de los gobernantes y la capacidad de la sociedad para cuestionarlos. Esa vocación de permanencia distingue su trabajo de la caricatura de actualidad, que suele agotarse con el ciclo de las noticias.

Galschiøt se ha caracterizado por utilizar la escultura pública como herramienta de expresión crítica, colocando sus obras en espacios donde puedan ser vistas por el público general y no solo por el circuito artístico. En la entrevista, el artista insiste en que el objetivo no es la provocación gratuita, sino abrir un debate sobre el lenguaje del poder y sobre la manera en que se presentan a la ciudadanía las decisiones políticas.

El caso de The Orange Plague se inscribe en una tradición de sátira visual que se remonta a siglos atrás, cuando la caricatura y la escultura servían para denunciar a los poderosos ante públicos que no siempre podían leer textos políticos. La elección del cuento de Andersen como referencia refuerza esa conexión: se trata de una historia infantil que habla de la adulación colectiva y de la incapacidad de los cortesanos para decir la verdad.

La entrevista deja claro el posicionamiento del escultor: para él, el arte tiene la responsabilidad de señalar aquello que la política institucional no siempre se atreve a nombrar. Sin embargo, la obra también plantea preguntas sobre los límites de la representación de figuras públicas y sobre cómo recibe el público este tipo de intervenciones, cuestiones que el propio artista ha abordado en su trayectoria.

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Alba Aguilar

Autor

Periodista de sociedad

Alba Aguilar cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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