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Claroscuro

7 noviembre 2026

Cultura

Cuatro niños de bronce juegan con el agua en el centro de Guadalajara

La Fuente de los Niños Miones, obra del escultor Miguel Miramontes instalada en 1982, reúne a cuatro figuras infantiles que lanzan chorros de agua desde distintas partes de sus cuerpos en la Plaza Tapatía.

Thelmadatter — commons.wikimedia.org · Public domain

En el corazón del Centro Histórico de Guadalajara, en México, una fuente sencilla y juguetona invita a detenerse. Se trata de la Fuente de los Niños Miones, una escultura compuesta por cuatro figuras infantiles que parecen estar en plena diversión con el agua, y que se ha convertido en uno de los puntos más fotografiados del recorrido por la Plaza Tapatía.

La obra fue realizada por el escultor Miguel Miramontes y se instaló en 1982. Cada una de las cuatro figuras aparece en una postura distinta, y del cuerpo de los niños brotan chorros de agua desde varios puntos, de modo que el conjunto transmite la sensación de un juego constante. La intención del autor, según se desprende de la descripción de la pieza, fue celebrar la alegría de la infancia, un tema que la fuente resuelve con un tono más travieso que solemne.

La fuente se encuentra sobre la calle Morelos, en el Centro Histórico, junto al callejón del Rincón del Diablo. Su ubicación la sitúa entre dos de los edificios culturales más reconocibles de la ciudad: el Teatro Degollado y el Instituto Cultural Cabañas. Esa cercanía hace que la escultura forme parte natural del trayecto que recorren quienes visitan la zona, ya sea para asistir a una función, recorrer exposiciones o simplemente caminar por el área peatonal.

Un elemento visual que acompaña el conjunto es la herrería en color negro que enmarca la fuente. Su estructura metálica contrasta con el movimiento de los niños y del agua, y aporta un acabado que refuerza la presencia de la pieza en el espacio público. Este diseño, en el que la escultura, el agua y el hierro se combinan, es parte de lo que la hace reconocible para residentes y turistas.

El atractivo de la fuente se relaciona con su carácter lúdico. En un entorno dominado por edificios históricos y una arquitectura de gran formalidad, las figuras infantiles introducen un registro distinto, más cercano a la vida cotidiana y al juego. Por eso la obra suele aparecer en las recomendaciones de quienes recorren la Plaza Tapatía, donde se mezclan la historia, el arte público y la vida urbana de la ciudad.

El texto de referencia no ofrece datos sobre costos de acceso, horarios de funcionamiento ni cifras de visitantes, por lo que no es posible precisar cuánta gente recibe la fuente en un periodo determinado. Tampoco se detallan las leyendas que circulan en torno al callejón cercano, aunque su proximidad a la fuente suma un componente de curiosidad para quien recorre la zona.

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Bruno Lozano

Autor

Cronista deportivo

Bruno Lozano cubre para Claroscuro actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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