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Anne Hathaway encarna a una estrella pop inspirada en Taylor Swift en «Mother Mary»

David Lowery presenta «Mother Mary», protagonizada por Anne Hathaway como una cantante inspirada en Taylor Swift, y la describe como la película más personal de su carrera.

Anne Hathaway encarna a una estrella pop inspirada en Taylor Swift en «Mother Mary»
David Lowery hace de Anne Hathaway una Taylor Swift crepuscular: "La cultura de la fama te obliga a una doble vida"
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«Mother Mary» coloca a Anne Hathaway en la piel de una estrella pop en un momento de encrucijada, y su director, David Lowery, la ha concebido como una suerte de Taylor Swift crepuscular. La película, que el cineasta presenta como la más personal de su carrera, sigue a la cantante ficticia Mother Mary y a la diseñadora Sam Anselm, interpretada por Michaela Coel, en una historia sobre el desgaste de la creación artística y el precio de la fama.

Lowery, responsable de títulos de culto como «A Ghost Story» y de «El caballero verde», ha confirmado que el personaje de Hathaway está inspirado en Taylor Swift y que la puesta en escena de sus conciertos remite a la gira «Reputation» de 2018. Aun así, el director matiza: «En realidad quise que Mother Mary fuera como yo, si yo fuera una estrella de pop ahora mismo». Se declara un gran fan de la cantante, aunque «más viejo», y la imagina en un futuro próximo en el que una artista como ella se pregunta en qué punto de su vida se encuentra.

Esa pregunta, dice, es también la suya. «Cuando empecé a escribir esta película tenía casi 40 años y hoy tengo 45. Quise reflexionar sobre mi proceso creativo y desplacé todos esos mecanismos a una estrella del pop», explica. Aunque nunca tendrá la carrera de Taylor Swift, sostiene que hay un momento en la vida de cualquiera en que «se ven las cosas de forma diferente» al acercarse a la mediana edad.

La película nació además de una necesidad personal. Lowery la escribió mientras se encontraba en Irlanda rodando «El caballero verde», una experiencia que recuerda como agotadora. «Entonces me encontraba agotado como artista», confiesa. La escena en la que Mother Mary entra en el taller de Sam Anselm para pedirle un vestido nuevo es, en su lectura, un reflejo de aquellos días: pedir ayuda era justo lo que él necesitaba. «Escribir la película me dio una forma de respirar y procesar mis sentimientos», añade. Para Lowery, el arte puede sanar, aunque reconoce que suena ingenuo: «Creo que el arte puede sanar y aliviar».

En cuanto al lugar que ocupa la música pop en el filme, el director insiste en que le interesa menos el pop como industria que como experiencia personal. «Vox Lux es muy distinta a Mother Mary porque hablaba del pop a un nivel cultural, desde la complejidad con la que está inserto en nuestra vida moderna. Yo hablo del pop más como una experiencia personal, en torno a cómo puede afectar al individuo creador», señala. Lowery cita como referencias el falso biopic «Aline», dedicado a Céline Dion, y la comedia romántica «Cásate conmigo», protagonizada por Jennifer Lopez y Owen Wilson.

También muestra admiración por «Smile 2», la secuela de terror dirigida por Parker Finn en la que Naomi Scott interpreta a una cantante atormentada. «Cuando hice Mother Mary aún no había visto Smile 2, y si hubiera tenido más tiempo para pensarla quizá habría deducido que tenía que irme al terror», revela entre risas. En su opinión, «el terror es la mejor forma de acercarse a la música pop», y define «Smile 2» como fantástica, hasta el punto de que le gustaría programarla en sesión doble con «Mother Mary».

Detrás de ese interés por el lado oscuro de la fama hay una fascinación por la doble vida que impone la cultura de la celebridad. «Me fascina cómo esta cultura obliga a las personas a tener dobles vidas», afirma. «Yo fracasaría como famoso, sería un desastre. Así que ver a la gente que sabe cómo hacerlo me parece algo alienígena». Para Lowery, «Mother Mary» también se pregunta cómo un artista puede ser un individuo y, a la vez, una manifestación de su propio arte, algo que considera «tortuoso». Aunque prefiere no caer en el tópico del genio atormentado, admite que exponerse siempre conlleva dolor: «Está revelando sus vulnerabilidades y hay algo incómodo que puede ser una tortura, por qué no».